El gran ausente en el hogar: El Amor - I Parte
 

¿Cómo puedo ser un buen padre?
 

Por: Dr. Sergio H. Canavati Ayub

En una ocasión, conocí a un padre de familia que quería ser un buen padre, y él estuvo investigando en forma seria cómo lograrlo.

Finalmente él llegó a la conclusión que necesitaba cumplir dos aspectos:

  • Amar. Él entendió que esa clase de amor que requiere un padre, no es un amor que se puede generar en la tierra, sino viene del cielo, como todas las cosas buenas.
  • Imitar a Dios. Porque Dios es el Padre modelo. Cuando nosotros observamos a Dios, nos damos cuenta que Él es un Padre tierno que da buenas dádivas y buenos dones a sus hijos ¿y qué más necesitan nuestros muchachos hoy en día sino ese jefe de hogar que da buen ejemplo, cariño, amor y comprensión?

Lo anterior implica conductas que deben realizar los padres:

Establecer un vínculo con sus hijos. Un padre que sabe pasar horas con ellos durante la semana, que sabe jugar con ellos, que sabe platicar, es un padre ejemplar, un hombre que está tratando de establecer un puente entre él y sus hijos.

Aprender a aceptar y amar a sus hijos en una forma incondicional. Esto es importantísimo papá; el hijo inseguro no será transparente, tendrá miedo de decirte las cosas, no te hablará con toda libertad para decirte lo que le afecta a él o lo que pasa en su escuela, tu hijita no te comentará libremente cómo la tratan sus amigos o qué deseos están viniendo a su corazón o por qué pruebas o situaciones peligrosas ha pasado.

Identificarse completamente. Un buen y tierno padre es aquél que escucha a sus hijos y sabe sentir con ellos el dolor que ellos sienten, la pena que ellos sienten, la tristeza que ellos sienten, los hijos perderán todo temor de acercarse a su papá y le podrán abrir su corazón y le contarán todo lo que les afecta y aun las cosas más íntimas que no se atreverían a contarle a cualquier persona.

La imagen de padre está en Dios. Lo vemos cuando Jesús enseñó “Padre nuestro que estás en los cielos”.

Él es el Padre que está en los cielos demostrándonos continuamente su amor al haber creado los cielos y la tierra. Observa qué hermosa es la creación, sal una tarde al campo, huele las flores, los árboles frutales, ve las montañas verdes, los cielos azules, los ríos, los niños preciosos que nacen cuyas sonrisas son cautivadoras y llenan de ternura cualquier corazón.

Todo eso expresa a Dios, su cuidado y el amor que tiene Él por nosotros. Si quieres ser un buen padre interésate en conocer a Dios, cómo es Él.

Se ha descubierto que cuanto más fuertes son las relaciones entre padres e hijos, más capaces son los padres de poder ayudar a sus hijos.

Esto es maravilloso, porque no se requieren grandes cantidades de dinero para tener a los hijos contentos, sino un padre que sepa tener relación con sus hijos, acercarse a ellos, que los enseñe a tomar decisiones sabias, a obedecer las reglas, a obedecer a sus padres. En consecuencia estos hijos podrán enfrentar mejor las presiones que se les presenten.

Tú debes aceptar a tus hijos tales como son sin tratar de cambiarles su manera de ser en una forma brusca; cuidado con los siguientes puntos, son importantes y no debes menospreciarlos por ello:

  • porque ahora son jóvenes que apestan a sudor, gritan y se acaban la leche y la comida del refrigerador
  • no se controlan en sus emociones
  • dejaron de ser los niños hermosos que tenías en casa
  • se han convertido en muchachos grandes
  • empiezan a ser atraídos por diferentes cosas que están a su alrededor
  • tratan de buscar una identidad masculina
  • tratan de sentirse hombres

Si tú no los aceptas por cuanto no te caen bien, olvídate, ya perdiste la relación con tus hijos y ya no vas a poder ayudarlos; se rompió el vínculo de ayuda.

Una relación fuerte con papá le da al hijo una disposición para vivir una vida sana, feliz, realmente llena de buenos frutos y buenos modales.

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