¿Qué hay después del aborto?

Que pasa despues de abortar

Infertilidad, abortos involuntarios, cáncer de seno, depresión, culpabilidad, e intentos suicidas entre otras, son las afectaciones que presentan las mujeres que decidieron abortar.

Quiero comenzar este tema mencionando que lamentablemente, en todos los países donde ya se ha legalizado el aborto, éste se presenta simplemente como una “opción fácil”, sin problemas y sencilla; como una respuesta práctica a los problemas de la vida.

Sin embargo, pocas veces se habla del problema de sus secuelas y consecuencias, tanto físicas como psicológicas.

Los hijos son algo muy apreciado, se nos dan para que podamos demostrar todo nuestro amor, para que podamos establecer vínculos muy estrechos, tiernos y cálidos.

La bendición que significa tener un hijo se viene abajo con toda la propaganda sobre los supuestos beneficios del aborto; la oportunidad de demostrar ese amor se viene abajo cuando se considera a los hijos como estorbos y no se les da el valor real que poseen como seres humanos.

Practicarse un aborto puede producir problemas médicos muy serios. Muchas mujeres mueren, sin embargo, la causa de muerte no queda registrada como “aborto”, pues la mujer sale de la clínica aparentemente bien, restaurada, completa.

Pero no en pocas ocasiones, la persona tiene complicaciones más tarde, y a éstas no se les correlaciona con el aborto. No podemos saber realmente, cuantas personas mueren a consecuencia, directa o indirecta, del aborto.

Pero lo que sí sabemos, es que según serios estudios e investigaciones han demostrado que el riesgo de embarazos utópicos (fuera de la matriz), es dos veces más alto para las mujeres que han tenido un aborto, que para las que no.

Por otro lado, según algunas estadísticas en los Estados Unidos de Norteamérica, este tipo de embarazos generan el 12% de todas las muertes maternas relacionadas con el embarazo.

Desde el momento en que una mujer decide tener un aborto, empieza a arriesgar muchísimas cosas y, al ser llevado a cabo, vienen consecuencias de tipo físico y otras muchas secuelas que veremos a continuación.

Consecuencias en la mujer que se practicó el aborto

En el 30% de los casos, la persona que aborta sufre enfermedades inflamatorias de la pelvis. Éstas producen dolores muy intensos y, a veces, aquejan constantemente durante largos periodos de tiempo. Algunos se vuelven crónicos, por lo que la mujer sufrirá un dolor en la pelvis de manera permanente.

Algunas mujeres presentan fiebre e infertilidad. Es decir, cuando no se hace bien la limpieza dentro de la matriz después de un aborto, pueden quedar residuos, los cuales provocan fiebre y, no pocas veces, infertilidad.

Hay muchos testimonios de mujeres que abortaron, pero que al pasar de los años, desearon tener otro bebé; sin embargo, les fue imposible. Quedaron infértiles debido al aborto anterior.

Las personas que ya se practicaron un aborto, son más propensas a tener abortos espontáneos e involuntarios; la persona que abortó se embaraza de pronto, pero aborta al niño involuntariamente. Su cuerpo quedó afectado por el aborto voluntario que tuvo con anterioridad.

Lamentablemente, las mujeres que han abortado presentan dos veces más riesgo de cáncer de seno. Esto se debe a los cambios que sufre el cuerpo de la mujer durante el embarazo.

Los senos crecen preparándose para amamantar a la criatura, pero de pronto, se corta ese proceso. Los senos dejan de crecer y se vuelven a reducir a su tamaño normal. Los estudios han indicado que este corte brusco, trae como consecuencia un riesgo dos veces mayor de padecer cáncer de seno.

Después de estudiar la vasta cantidad de literatura médica mundial sobre la materia, el doctor Thomas W. Gilgers concluyó:

“Los peligros médicos del aborto inducido legalmente, son muy significativos y deberían evaluarse a conciencia”.

Esto quiere decir que hay una serie de secuelas debido al aborto, legal o ilegalmente cometido, y deben de evaluarse a conciencia, pues la persona queda muy afectada.

Él propone que antes de que la mujer se practique el aborto, se le deben exponer todas las posibles consecuencias que le pueden sobrevenir. Muchas veces, éstas son minimizadas o, simple y sencillamente, no se les informa acerca de ellas.

La falacia del aborto fácil, sencillo y sin consecuencias

Conocí el caso de una joven a la que se le practicaría un aborto. La persona que habló con ella le dijo que “el aborto era indoloro, rápido y sencillo”.

Una vez terminada la cirugía, la muchacha se levantó para ver la charola donde estaban los restos de la operación, y lo que vio fueron los miembros del cuerpo de un ser humano.

Ella entró en un estado de histeria incontrolable; cayó en la cuenta de que aquello no era un montón de tejidos, sino una persona real. A partir de ahí, siguió sufriendo siempre que veía a los niños.

Al argumento de que los abortos no son dolorosos ni difíciles, un biólogo respondió:

“Los abortos antinaturales (provocados), son violentos y son abusivos para el cuerpo humano. Cada uno de los métodos para abortar es antinatural e invasor y puede causar ansiedad aguda.

La directora de una clínica me dijo que había visto enloquecer a una mujer mientras abortaba y que había tenido que ser sujetada en la mesa por 6 personas. Aunque esa no es la norma, esto demuestra el alcance de la potencial dificultad del aborto”.

Hay quienes pretenden comparar el aborto con “quitarse una muela” y, por lo tanto, declaran que no es ni difícil ni doloroso. Sin embargo, han habido mujeres que entran en un estado de histeria cuando ven los miembros despedazados de sus bebés y quedan muy afectadas.

Además, el aborto no sólo es difícil para las mujeres, también lo es para el padre y para los hermanos del niño abortado. Un padre que decidió el aborto de su hijo, dijo lo siguiente:

“El aborto te es presentado como algo fácil de hacer y que no toma mucho tiempo; además, no cuesta mucho dinero para una persona de clase media. Sin embargo, el aborto no es fácil para nadie, realmente, es una experiencia muy dura”.

No son pocos los casos en donde padre y madre apoyaron el aborto, pero, después de un tiempo, terminaron en divorcio. Las secuelas y el impacto emocional son sumamente fuertes para los dos.

Ahora imaginemos el caso de las adolescentes. Ellas tratan de evitar que sus sueños sean truncados, su carrera dejada a medias y su reputación manchada. Están emocionalmente muy angustiadas y recurren al aborto.

Finalmente, si los adultos son fuertemente impactados, cuánto más los adolescentes que aún están incompletos en su desarrollo emocional y psicológico.

Efectos trágicos en la familia

Hasta aquí hemos entendido que el aborto no es una salida, hay otras alternativas. No estamos en contra de una planificación familiar, sino del asesinato de niños.

Hay muchas maneras de planificar la familia y, en el peor de los casos, hay instituciones se dedican a buscar un hogar adoptivo para niños “no deseados”.

Una persona cuenta que, a los cuarenta años, la profesora de un colegio aconsejó a su hija que abortara, si aún no se sentía preparada para tener bebés.

Ese simple consejo hizo que la muchacha lo llevara a cabo. Tiempo después, la profesora comentó al respecto:

“Aconsejar a mi hija que abortara me llevó a un largo asedio suicida, me sentí muy mal. Todavía no me he recuperado. Asesiné a un niño”.

Es un claro ejemplo de cómo la conciencia no nos deja tranquilos cuando hacemos las cosas mal.

La maestra se sintió tan mal de haber dado ese pésimo consejo, que estaba muy angustiada. Imaginemos la siguiente conversación entre la madre y los hermanitos del niño abortado:

- Mamá, ¿por qué a mí no me abortaste?

- Querida, ¿cómo puedes decir tal cosa? Te quiero, eres mi pequeña.

- ¿Y… si no me hubieras querido?

- Pero lo hice, sí te quise.

- ¿Y si dejaras de quererme?

Los niños entienden bien lo que es abortar un hermanito y, dentro de sus pequeñas mentes, viene una falta de seguridad. ¿Cuál es la diferencia entre un hermano y otro? Finalmente, abortar a un hijo es no quererlo.

¿Qué respuesta podríamos dar a esto? La confianza de los niños en sus padres puede verse menguada, pues ellos entienden y pueden darse cuenta cuando algo no anda bien. El aborto afecta, prácticamente, a toda la familia.

Puede ser más traumático para los operadores del aborto

Con frecuencia, la práctica de los abortos es difícil y dolorosa aun para los empleados de las clínicas.

Un veterano abortista y su enfermera asistente presentaron a una Asociación de Médicos que se dedicaban a planear la paternidad, un inquietante informe sobre la reacción a la dilación y evacuación en el procedimiento del aborto.

Declararon que al estar sacando el feto parte por parte, es más traumático para el operador y sus asistentes que para la paciente, pues a ella no se le permite ver las partes del cuerpo que fue extraído.

Decidieron hacer entrevistas a quienes llevaban o ayudaban a llevar a cabo el aborto. Algunas de las reacciones encontradas fueron las siguientes:

  • alteraciones del sueño
  • efectos en las relaciones personales
  • angustia moral
  • estado de shock o desmayo sorpresa
  • temor
  • daños psicológicos
  • sueños recurrentes

Entre más sea el envolucramiento físico y visual, mayor será la ansiedad que experimentarán.

Podemos explicar y entender lo que es el aborto, eso producirá cierto impacto en nuestras mentes. Pero muy diferente es estarlo viendo, filmarlo.

Grupos que están en contra del aborto decidieron filmarlos para luego presentarlos a la sociedad y así crear conciencia. Los que están a favor argumentaron que esa acción era algo muy cruel. Sin embargo, ¡lo realmente cruel es lo que está pasando: la muerte!

Efectos en los médicos

Los empleados de las clínicas de aborto pueden encubrir los remordimientos de conciencia con ligereza, aparente indiferencia y aun, buen humor. Sin embargo, bajo esta apariencia, a menudo sufren de culpa, la cual manifiestan en una conducta destructiva.

Una enfermera describió sus sentimientos hacia todo lo que estaba relacionado con el aborto:

“Soy arrastrada irresistiblemente a la unidad por mis reacciones de incredulidad, pena, horror, compasión y culpa. El lugar me deprime; sin embargo, merodeo después de las horas de trabajo.

Cuando salgo, me comporto con la efusividad de uno que acaba de escapar de un desastre; tengo sueños pesados, mi sensación de complicidad es algo inerrable que crece, considero la posibilidad de abandonar la investigación.

Con una mano retiro la tapa de una cubeta y veo en su interior, frente a mí, a una personita flotando en un líquido color rojo, es claramente la víctima de un ahogamiento.

Pero quizás eso no fue un accidente, porque el cuerpo está lleno de contusiones; la cara tiene la tirantez de la agonía de uno que ha sido obligado a morir demasiado pronto. La muerte me sobrecoge en una precipitación de locura”.

Bernard Natanson, dueño de clínicas abortivas, dice que los médicos de sus propias clínicas sufrían pesadillas, alcoholismo, drogadicción y problemas familiares, que algunas veces les llevaban al divorcio.

El doctor Jorge Flash, confesó lo siguiente:

“Extraer un feto, parte por parte, fue muy malo para mi sueño. Miraba fijamente mi rostro en el espejo y me preguntaba cómo todos esos premios y diplomas habían producido un ángel de la muerte”.

Otro doctor declara:

“Mi corazón se endureció ante el hecho de que yo era un asesino, pero ese bebé yaciendo en una fría taza me enseñó lo que el aborto realmente era”.

Los mismos doctores no entienden lo que es el aborto, sino hasta que lo experimentan. Son fuertemente afectados y, en muchos casos, jamás lo vuelven a practicar. Se dan cuenta de que están violando sus códigos de ética.

El grito desesperado que nadie escuchó

El pionero fetólogo Albert Liley, de la Universidad de Oklan, dice que para el día 56 después de la concepción (aproximadamente 2 meses), los reflejos de la columna del bebé están suficientemente desarrollados para sentir dolor:

“Estaban filmando para una película un aborto; cuando los médicos empezaron a invadir el santuario de la matriz fue muy impresionante.

Lograron filmar lo que ocurría en el interior de la madre. No sabían que el no nacido reaccionaría al dolor de la misma manera como lo haría un niño”.

Esta película se llama “El grito silencioso”. Es un aborto real y muestra a un niño descansando en la matriz de su madre. Súbitamente se alarma, debido a la intrusión de un aparato abortivo.

Se mueve tan rápido como puede, tratando de salvar su vida. Un poquito antes de que su cuerpo sea destruido y sacado por succión, su boquita se abre en un desoído grito de terror.

Después del aborto, el médico que lo realizó fue invitado a observar la película. Se sintió tan mal, que abandonó la sala. Aunque este hombre había llevado a cabo más de 10 mil abortos, nunca volvió a realizar otro.

En la actualidad hay muchos grupos de apoyo que brindan ayuda psicológica a las mujeres que abortaron. No hace mucho, salió un reportaje en un periódico de los Estados Unidos, en el que se decía que “un aborto es como quitarse las anginas o el apéndice”. Una persona, acertadamente, argumentó:

“¿Por qué si es lo mismo, no hay grupos de apoyo para los que se sacan las anginas o el apéndice? ¿Por qué no hay que estarlos tratando después de esas operaciones?”

Por la simple razón de que son cosas muy distintas. En un caso, se está quitando la vida a una persona, es un homicidio y, por lo tanto, trae muchos efectos muy fuertes en la conciencia y emocionalmente.

En cambio, quitarse las anginas o el apéndice no es ningún problema de conciencia ni de moral.

Alteraciones psicológicas de las mujeres que han abortado

Se ha encontrado que la tasa de suicidio entre las mujeres que abortan, es mayor que la de las mujeres que no abortan. Esto refleja depresión, angustia y miseria.

En un artículo de “El mundo de las mujeres”, se registra un estudio de mujeres que habían abortado. Uno de los resultados más impactantes fue que el 45% de las mujeres dijo haber tenido pensamientos de suicidio después del aborto.

El artículo también cita a algunas mujeres describiendo la sesión del aborto como devastadora, angustiantemente prolongada. Una mujer dice: “fui angustiantemente cogida por la pena”. Otra dice: “Estuve tan deprimida que nada me importaba y deseaba estar muerta”.

¡Atención en esto! Uno de los argumentos a favor del aborto es darle a la mujer libertad; sin embargo, el aborto no trae eso, definitivamente. Al contrario, sume a las mujeres en problemas emocionales muy serios.

El doctor Vincent Roo, ofrece la siguiente bien identificada lista de consecuencias que se originan en el aborto inducido:

  • pena, culpa, vergüenza, remordimiento y auto condenación
  • depresión, ansiedad y preocupación
  • tristeza, desesperanza y amargura
  • impotencia y aturdimiento
  • baja autoestima, desconfianza, inseguridad y aislamiento
  • hostilidad hacia sí misma y hacia otros
  • alteraciones en el sueño, sueños recurrentes y pesadillas
  • reacciones en el aniversario del aborto
  • síntomas psicofisiológicos
  • ideas y comportamientos suicidas
  • dependencia del alcohol o fármacos
  • difusión sexual
  • retrospecciones, volver a experimentar lo doloroso del aborto
  • alteración en las relaciones personales, deterioro y/o restricción de la comunicación
  • fantasías fetales
  • llanto incontrolable
  • desórdenes para comer
  • pensamiento confuso y/o distorsionado
  • sentido de pérdida

La conciencia: el mejor indicador de la mala o buena conducta

Hubo una mujer que decidió abortar a espaldas de su familia y amigos. Ella tenía hijos adolescentes cuando llegó este último embarazo, no previsto. Decidió abortar sin avisarle a nadie. Ella comenta al respecto:

“El aborto fue lo más placentero o fabuloso que me pudo haber pasado. Pude resolver mi problema, estoy muy bien”.

Pasaron algunos años y la mujer se veía muy bien. Un día entró en crisis, en un shock terrible. Esto se derivó de que una de sus hijas casadas dio a luz y le presentó a su bebé. La mujer, cuando tomó al bebé, entró en una crisis muy fuerte.

La conciencia no respeta creencias, simplemente indica cuándo hacemos mal y merecemos un castigo y cuándo hacemos bien y merecemos un premio.

Cuando nos equivocamos, comienza una lucha en nuestro interior tratando de buscar una salida.

Los médicos que practican abortos violan los principios de su profesión. En 1948, tres años después del holocausto nazi, la Asociación Médica Mundial adoptó la Declaración de Ginebra, que dice:

“Mantendré el máximo respeto por la vida humana, desde el momento de la concepción. Ni siquiera bajo amenaza, usaré mis conocimientos médicos en contra de las leyes de la humanidad”.

En 1949, la misma asociación adoptó el código internacional de ética médica, que dice:

“Un médico siempre debe tener en mente la importancia de preservar la vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte”.

El código de ética médica indica la prioridad de velar por la vida, no destruirla. Un médico que practica abortos, está actuando en contra de sus propios principios.

¿Has cometido un aborto?

Quiero dirigir a aquellas personas que hayan cometido un aborto y que ahorita están sufriendo las consecuencias que acabamos de mencionar.

Necesariamente tenemos que ir a Dios, al Autor de la vida. Hay que llegar al fondo de la conciencia de usted, al fondo de su alma.

Recordemos que el aborto es un crimen y hay que enfrentarlo; usted debe hacerse responsable de lo que hizo. Quisiera que viéramos qué dice la Sagrada Escritura:

(DIOS)…

No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.
Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.

El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,
Que pasó el viento por ella, y pereció,
Y su lugar no la conocerá más.

Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,
Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
Sobre los que guardan su pacto,
Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Salmo 103:10-18

¡Hay una esperanza para ti!

Dios es amplio en perdonar todo lo que hayas hecho en tu vida. No solamente perdonar sino restaurar tu propia conciencia y darte la paz que necesitas. Dios lo puede hacer, pero tú tienes que ir a Él.

El pasado, ya no puedes remediarlo. Pero tu futuro sí puede ser modificado. Esa vida que estás llevando sí puede cambiar. Acude a Dios y pídele perdón, él está dispuesto a pasar por alto y olvidar lo que has hecho.

Hay otro pasaje, una oración que hizo David cuando había cometido un pecado “a ocultas”:

Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano.

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Salmo 32:3-5

A Dios también le dolió cuando abortaste, pues el bebé era una criatura que él formó. Pero él es amplio en perdonar, cuando nos humillamos ante Él.

Posiblemente tengas grandes amarguras, tal vez fuiste presionada para abortar o, tal vez te abandonaron a la hora del aborto. Perdona a esas personas, como quisieras que Dios te perdonara.

Ahora entendemos la sabiduría de Dios al decirnos: “No matarás”. Es para nuestro bien, es para el bien de todos, para que no suframos.

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