¿Por qué decimos no al aborto? I: nuestros argumentos

No al aborto

El propósito de este programa no es producir un debate, sino presentar los aspectos veraces de la vida humana, ya que uno de nuestros objetivos es velar por la calidad de vida.

Hoy en día, mucho se ha debatido en los países sobre la práctica legal o ilegal del aborto. Hay grupos que defienden su práctica; hay grupos que lo reprueban.

Mucha gente entiende en sus conciencias que el aborto no es correcto porque en el aspecto práctico, el aborto es quitarle la vida a un ser inocente, pero hoy en día, se están levantando muchos conceptos tratando de derribar esa idea, esa forma de pensar.

Van surgiendo una serie de criterios para cambiar la forma de pensar de las personas, y eso no está mal, sin embargo el problema es que hay argumentos que distorsionan una realidad.

El propósito de este programa no es producir un debate, sino presentar los aspectos veraces de la vida humana. Como asociación civil, Esperanza para la Familia vela por la dignidad humana. Cada programa y cada mensaje que se da, es con el propósito de velar por la calidad de vida.

No pretendo convencer a los grupos defensores del aborto, pero sí es muy importante informar todas las consecuencias y su contexto real, para que se forme un criterio correcto. La forma correcta de hacer un juicio es cuando se tiene toda la información completa, no escuchar solamente una parte, sino ambas.

Empezaremos a dar una serie de argumentos lógicos, para que usted entienda por qué decimos NO al aborto.

Comencemos con estadísticas

Pongamos atención a los siguientes datos emitidos en los Estados Unidos de Norteamérica:

  • El aborto es la cirugía que con mayor frecuencia se realiza en adultos.
  • 1 de cada 3 bebés concebidos en ese país es deliberadamente abortado.
  • El 40% de los embarazos son no deseados. Es decir, de cada 10 embarazos, 4 no se habían planeado ni pensado; de esos 4, el 70% se abortan.
  • En 14 de las más importantes áreas metropolitanas de Estados Unidos, hay más abortos que nacimientos.
  • Cada año se registran 1.6 millones de abortos. Y han habido 28 millones desde su legislación, en 1973.

Cuando hablamos del aborto, no estamos hablando de quién tiene la razón y quién no la tiene, es un contexto mucho más amplio. La libertad para elegir abortar puede ser una expresión de derechos equitativos, de rectitud y de justicia, si es que realmente el aborto es correcto.

Muchos de los que defienden el aborto alegan: “es que tenemos derechos que nos permiten tomar la decisión de tener un hijo o no, y el ejercer esos derechos es una muestra de una sociedad justa”.

Pero si pensamos que el aborto no es correcto, entonces esa “sociedad justa” no existe, pues le estaríamos quitando el derecho a la vida a esos 1.6 millones de niños, que en sí son muy valiosos.

Si el aborto es correcto, la posición de defender el “NO al aborto”, sería una tontería y en el peor de los casos, sería una seria amenaza a los derechos de la mujer y su libertad personal.

Pero si el aborto realmente sí mata niños, estamos hablando de que esos 1.6 millones de niños están siendo abortados en los Estados Unidos, son 1.6 millones de homicidios anuales. Es más del total de muertes de soldados americanos en las diferentes guerras. Estaríamos hablando de una matanza.

Hay vidas en juego, y la impartición de justicia de una nación puede estar en entredicho.

A continuación presentaré una serie de reflexiones en base a preguntas y declaraciones que han causado serios debates, para ir definiendo hasta dónde es correcto o no el practicar un aborto.

¿En qué momento comienza la vida humana?

Esta es la primera pregunta: ¿cuándo comienza la vida del ser humano? Esto determina si se está cometiendo un crimen o no, y si se está tratando de un ser humano o simplemente de un conjunto de tejidos.

Supongamos que alguien afirma que es incierto cuándo comienza la vida, que no se sabe. ¿Cuál sería la posición frente a esa afirmación? Quiero leer lo que publicó un día la Liga Nacional de Acción por el Derecho al Aborto, en los Estados Unidos:

“La personalidad, en el momento de la concepción es una creencia religiosa, no un hecho biológico que pueda probarse.”

Vamos a suponer que un grupo de amigos se va de cacería. Comienzan a moverse en la maleza, ocultos, y de pronto un hombre, sin saber, siente un movimiento a su costado o a cierta distancia.

¿Qué es lo que el hombre puede pensar? ¿Será un animal, o será alguno de mis compañeros? ¿No habría primero una precaución de fijarse a ver de quién se trata, antes de disparar? ¿No vendría a nuestra mente un cuidado de no disparar hasta tener la certeza de que en verdad es un animal o es algún compañero?

Si usted va manejando de noche y ve una sombra, pero no sabe qué es, ¿su prudencia no lo llevaría a aminorar la velocidad? Aunque no se tratara de un ser humano, si fuera un animal, aún así aminoraría la velocidad. O si usted observa un herido en la calle, y va manejando, ¿qué es lo que le diría su conciencia?

Nuestra razón, ¿no nos lleva a poner la vida por delante? Nuestras acciones, ¿no deberían ser encaminadas a velar y cuidar por la vida y no destruirla?

Lo que estoy queriendo decir es que, si la persona no sabe si está formado el ser o no, lo primero que nos debería llevar a movernos o a actuar es entender que vamos a cuidar la vida.

Pero la realidad es que no estamos realmente en ignorancia. Hace algunas décadas atrás, los seres humanos no habían podido conocer los misterios de la vida, ni cómo ni cuando una pequeña criatura se estaba formando en el vientre de una madre. Por lo tanto, las personas cuidaban con mucho aprecio eso.

Ahora, con los avances científicos, hemos podido entrar y ver misterios que antes estaban velados para nosotros. Ya se han podido llevar a cabo filmaciones de ese nuevo ser en el vientre de una mujer. La realidad es que hay muchas investigaciones que han demostrado en dónde empieza la vida humana.

Los doctores E. J. Porter y E. A. Friedman, escriben en la patología del feto y del infante, lo siguiente:

“Cada vez que un espermatozoide y un óvulo se unen en una célula, es criado un nuevo ser, el cual está vivo y continuará viviendo a menos que se le provoque la muerte mediante alguna convicción específica.”

Estos doctores – y es sólo por mencionar algunos-, están de acuerdo con esta postura, que la vida comienza cuando el óvulo es penetrado por el espermatozoide. Muchos científicos que no son religiosos, que no están metidos en el problema de si el aborto es correcto o no, tienen esta definición.

Ya no podemos decir si hay vida o no. Si alguien tiene una duda de si el ser que tiene en su seno es un ser humano o no, es tan sencillo como ir a alguna institución médica. Ya se tiene suficiente tecnología en el desarrollo médico para poderle informar si realmente tiene un nuevo ser en su seno.

Evidencias de dos vidas diferentes

Otra declaración de los grupos que se pronuncian a favor del aborto, es esta: “El feto es sólo una parte del cuerpo de la mujer embarazada, como sus amígdalas o su apéndice”.

Al respecto podríamos comenzar a hacer una serie de razonamientos. Si usted toma una porción de tejido de una persona y la analiza, encontrará un código genético que será hallado cualquier otro tejido de su cuerpo, incluso en su sangre.

Pero si usted analiza una muestra de tejido del nuevo ser, va a encontrar que éste tiene un código genético distinto. ¡Esto habla de otro ser humano! Así como tenemos huellas digitales, las cuales son distintas en cada persona; el código genético es distinto en cada persona también.

El RH puede ser también diferente al de la madre, sus tipos de sangre diferentes.

La madre a veces puede morir y el niño vivir, o viceversa. Es decir, han habido ocasiones en donde la madre muere en algún accidente, pero el feto sigue vivo. Esto nos confirma que son dos seres distintos, no un solo ser.

Ahora bien, el feto es realmente quien lleva el control de su desarrollo y del embarazo. A. W. Liley, de Nueva Zelanda, es conocido como el padre de la fetología. Uno de sus muchos logros fue la primera transfusión intrauterina de sangre. El doctor Liley ha declarado lo siguiente:

“Fisiológicamente tenemos que aceptar que el ser concebido está, en gran medida, a cargo del embarazo. Biológicamente, en ninguna etapa podemos probar la visión de que el feto es apenas un apéndice de la madre.

El embrión detiene los periodos de la madre y hace su útero habitable, desarrollando una placenta y una cápsula de fluido protector para sí mismo, regula el volumen de su propio líquido miótico y aunque las mujeres hablan de la ruptura de sus fuentes, estas estructuras pertenecen al feto, no a las mujeres.

Finalmente, es el feto, no la madre, quien decide cuándo debe iniciarse el trabajo de parto.”

El doctor Meter Nataniels, de la Universidad de Cornel concuerda. Él dice:

“El cerebro del ser aún no nacido envía un mensaje a su propia glándula pituitaria, la cual a su vez, estimula la corteza de adrenalina que segrega una hormona que estimula el útero de la madre, para que se contraiga.

Una mujer inicia el trabajo de parto, no porque su cuerpo esté listo para expulsar el cuerpo del no nacido, sino porque él está listo para dejar el cuerpo de ella. Aún el feto se autorregula solo. Por lo tanto, este ser no es parte del cuerpo de la mujer”.

Esto nos llega a concluir con una respuesta lógica: estar dentro de algo no es lo mismo que ser parte de ello.

En 1974, el Congreso de los Estados Unidos votó unánimemente a fin de postergar la pena capital a una mujer embarazada hasta después del parto. Cada congresista, incluso aquellos con tendencia a favor del aborto, sabía que este bebé no nacido era una persona aparte, inocente del crimen de su madre, y fue por ello que se impidió la ejecución, para proteger a su hijo, un ser humano con vida y derechos propios.

Un pequeño ser, pero al fin ser

Quienes defienden la práctica del aborto enfatizan que el aborto es dar por terminado un embarazo, no asesinar una criatura.

Aquí es importante mencionar que hay muchos términos para definir el desarrollo humano. Así como podemos hablar de un ser humano como adulto, podemos hablar de un ser humano como adolescente, como niño, y también como un feto o embrión.

Todos esos términos corresponden a un mismo ser, a un ser humano pero que simple y sencillamente se encuentra en diferentes etapas de su desarrollo.

La palabra embrión es usada para cualquier criatura viva en la etapa temprana del desarrollo, y la palabra feto significa “uno joven” o “criatura pequeña”. La etapa del desarrollo no tiene nada que ver con el valor de la persona.

Que se le diga feto, bebé, embrión, está hablando de lo mismo, de un ser humano. A veces se usa ese tipo de semántica, tratando de cambiar la percepción de las personas. La semántica afecta definitivamente la percepción pero no cambia la realidad. Un bebé es un bebé, no importa cómo le llamemos.

Muchas veces este tipo de palabras se utilizan para darles una connotación subhumana. “Es que es un embrión”, -dicen- como tratando de bajarlo de la categoría de vida de ese ser.

Los que defienden el aborto, siempre tratan de evitar la palabra “bebé”, ya que decir, vamos a abortar un bebé, suena realmente como un crimen. Entonces, estarían mostrando una realidad que ya no van a poder defender y la gente no los va a apoyar.

Decir “vamos a abortar bebés”, suena muy fuerte. Por lo tanto, han tratado de cambiar lo que son las connotaciones, se utilizan términos como: feto, o producto de la concepción, lo cual despersonaliza el término.

El erudito sobre el holocausto, Raul Gilberg, afirma que la clave para la amplia destrucción del pueblo judío fue el uso de terminología degradante, como “comilones inútiles” y “basura”, lo cual cegó a la sociedad al grado de que se comenzaron a asesinar a miles de personas, judío que fueron calificados como “basura”.

Lo que está queriendo decir aquí este erudito es que, cuando se estaba llevando a cabo el holocausto a manos de los nazis durante la segunda guerra mundial, hubo toda una estrategia en preparar la conciencia de las masas.

¿Cómo fue preparada la conciencia? Cuando se hablaba de los judíos no se hablaba como personas o seres humanos o gente con derecho. Se les hablaba como basura, inútiles.

Eso fue sembrándose durante mucho tiempo en las conciencias del pueblo alemán, de tal manera que cuando se vino el holocausto y empezaron a matar gente de manera sistemática, en sus conciencias había “un lavado de cerebro” y pensaban que realmente eran basura. Realmente muchos no entendieron que estaban matando a seres humanos.

¿Le encuentra algún parecido con el tema que estamos tratando el día de hoy? Cuando usted habla de aborto, habla de matar un ser humano; cuando se habla de feto, se habla de un ser humano; cuando se habla de embrión, se habla de un ser humano. No por ser feto o embrión deja de ser un humano, simplemente se encuentra en una etapa de desarrollo.

Cada aborto detiene el latido de un corazón

Desde el comienzo de la concepción, el embrión ya es un organismo sumamente complejo. El óvulo recién fertilizado, contiene una asombrosa cantidad genética, suficiente para controlar el crecimiento y desarrollo del individuo durante toda su vida.

La información genética almacenada en el nuevo individuo es el equivalente a 50 veces la cantidad de información contenida en la enciclopedia británica. No se puede decir entonces “sólo es un montón de tejidos”.

En los abortos practicados, sobre todo cuando son más cerca del momento de la concepción, esto es, durante el primer trimestre, se ha visto que el no nacido ya tiene cada parte de su cuerpo, es decir, ya el ser humano está formado íntegramente, lo que sigue ahora es crecer en peso y en talla; ir tomando dimensiones más grandes.

Veamos brevemente cómo es el desarrollo humano:

  • A los 18 días de la concepción el corazón se está formando y los ojos empiezan a desarrollarse.
  • A los 21 días el corazón está no sólo latiendo, sino también bombeando sangre a todo el cuerpo.
  • A los 28, al no nacido le están brotando los brazos y piernas.
  • A los 30, se ha multiplicado 10,000 veces en tamaño, tiene cerebro y fluye sangre a través de sus venas.
  • A los 35, están tomando forma la boca, las orejas y la nariz.
  • A los 40 se pueden registrar las ondas cerebrales; el latido del corazón del niño, que comenzó desde 2 semanas antes, ya puede ser detectado por un estetoscopio ultrasónico.
  • A los 42 días, el esqueleto ya está formado y el cerebro controla el movimiento de músculos y de órganos. El no nacido responde al estímulo y ya puede sentir dolor.
  • A las 8 semanas, las manos y los pies están casi perfectamente formados y las huellas digitales se están desarrollando.

En base a estas cifras, quiero que considere lo siguiente: el aborto detiene el latido de un corazón y suprime ondas cerebrales medibles. 

Estamos volviendo al nazismo

Usando cifras obtenidas en las clínicas de aborto, cerca de la mitad de los abortos ocurren a las 8 semanas, cuando ya hay un corazón latiendo y ondas cerebrales siendo trasmitidas.

El 90% de los abortos se practica dentro de las 12 semanas, y el 9% entre las 13 y 20 semanas. El otro 1%, es reportado más allá de las 21 semanas.

Los abortos están siendo llevados a cabo cuando ese embrión está en un estado tan avanzado de desarrollo que ya muchos de sus órganos están formados. Estamos ante la muerte de un nuevo ser, casi completo.

Hay estadísticas que dicen que los médicos abortistas prefieren que esté bien desarrollado el niño por una razón, para que cuando hagan la limpieza no se les quede una manita, no se les quede un pie, porque cualquier cosa que se quede dentro del vientre de la madre puede causarle una infección y costarle la vida.

Dos años antes de que el aborto fuera legalizado en los Estados Unidos de Norteamérica, un defensor del aborto instruyó a las enfermeras por medio de un diario, a través del uso del lenguaje, conceptos y leyes, a fin de que la idea del aborto pudiera ser separada del concepto de asesinato.

El mismo año, un simposium en Los Ángeles ofreció este entrenamiento:

“Si usted dice, “saque al bebé”, fácilmente puede generar o aumentar un trauma, diga más bien “vacíe el útero”, pero nunca “vamos a remover al bebé”.

Esto nos recuerda la interesante orden de Hitler de llevar a la muerte en los campos de concentración a los judíos: fue disimulada con la frase “vacíen los guetos”. El que usted diga “vacíen el útero” no deja de explicar lo que es la realidad.

¿Quién abrirá su boca por el mudo?

Quisiera abrir las Sagradas Escrituras, el texto que nos dejó el Autor y Dador de vida, para referirme a lo que estamos estudiando. El libro de los Proverbios, del Rey Salomón, señala esto:

“Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso”. Proverbios 31:8

La Escritura manda defender a los débiles, a los que no puede hablar. Es un mandamiento de justicia, es la parte moral y espiritual de lo que estamos hablando.

Hemos visto evidencias científicas del desarrollo humano. Hemos visto que cuando se comete un aborto es un asesinato de un ser que no tiene cómo defenderse. Depende de la vida de su madre para poder sobrevivir.

Hay personas que le importan mucho a Dios: los desvalidos, los pobres, los menesterosos, y en el presente caso estamos hablando del ser más indefenso de todos.

La Biblia nos relata una de las tragedias más grandes que ocurrieron en el pueblo hebreo. Un hombre llamado Herodes mandó matar a una multitud de niños, en Belén.

Ante esa atrocidad, muchos reprobaron a este hombre, y quedó estigmatizado como un hombre perverso que no tuvo ningún tipo de sentimiento para matar a todos esos pequeños indefensos, que en ese momento tal vez podrían correr y esconderse.

Sólo termino con un llamado a reflexionar: No vaya a ser que seamos encontrados como una sociedad peor que Herodes, y digo “peor” porque ya teniendo el conocimiento que nos brinda la ciencia sobre los seres humanos, nos atrevamos a quitar la vida a un ser que es inocente y desvalido, más que aquellos de Belén.

Lo más terrible es que no sólo son autoridades quienes autorizan esta matanza, son los propios padres quienes deciden quitarle la vida al pequeño ser que concibieron. Se vuelven el peor enemigo quitándole la oportunidad de vivir.

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