Métodos erróneos en la crianza de los hijos

Métodos erróneos en la crianza de los hijos

En este programa vamos a mencionar algunos objetivos incorrectos en la crianza de los hijos. Éstos no se deben a una mala intención, pues todos los padres deseamos que les vaya bien a nuestros hijos y que tengan éxito. Ese deseo de éxito tiene definiciones diferentes para cada persona; para algunos es lograr bienes materiales, para otros es tener logros académicos. De ahí que cada persona puede tener una perspectiva diferente del verdadero objetivo de la crianza de los hijos.

El primer objetivo incorrecto es pensar que si se logran desarrollar todas las habilidades y el potencial de los hijos, éstos llegarán a ser personas exitosas el día de mañana. Los padres los llevan a clases de piano, a que aprenda varios idiomas y los inscriben en las mejores escuelas, para que de esa manera lleguen a ser personas competitivas en el mercado laboral y a tener éxito.

Esto suena bien ya que todos queremos que nuestros hijos sean exitosos y tengan habilidades y destrezas que les permitan desarrollarse; sin embargo, cuando nos enfocamos solamente en desarrollar esas habilidades y dejamos de formar las virtudes en ellos, estamos generando personas muy capacitadas pero sin carácter, que llegarán a ser deshonestas, inmorales y corruptas, que incluso cometerán hechos vergonzosos.

Debemos entender que desarrollar habilidades es algo bueno, pero no debe ser el objetivo o la prioridad de la crianza de los hijos, sino un complemento.

Ni la buena educación ni el buen comportamiento

Algunas personas piensan: Yo no quiero desarrollar únicamente habilidades en mis hijos, deseo que tengan un buen comportamiento, que sean personas educadas, agradables y que sepan dar las gracias. Esto también es correcto, pero cuando los padres sólo enseñan a sus hijos a tener un buen comportamiento, los están entrenando para buscar únicamente la aceptación de los demás.

A la larga, esto no es muy conveniente porque eso no es el todo y porque los niños pueden desarrollar una actitud de querer agradar siempre a las personas. Eso se convierte en una dependencia afectiva y de aprobación, lo que los llevará a una gran infelicidad. Es bueno que los niños sean educados; sin embargo, eso no es el todo, es un complemento.

Otro objetivo inconveniente es cuando los padres se enfocan en darles una buena educación a los hijos y dicen: Mi meta es ver que mis hijos obtengan premios académicos y reconocimientos escolares; esto no es el todo. Hay muchas personas que lograron el éxito académico pero que tienen problemas con su carácter, porque no tienen principios ni virtudes y son seres humanos que solamente buscan reconocimiento y aplausos.

Ejemplos de esto podemos encontrarlos en cualquier lugar, hay muchas personas que tienen grandes conocimientos y que han tenido logros impresionantes; sin embargo, los escándalos que se producen cuando les aflora su carácter son igualmente impresionantes. Esto a la larga lleva a la persona al fracaso.

Permítame ponerle un ejemplo: un hombre que tuvo grandes logros académicos experimentó algunos problemas en su matrimonio que lo llevaron al divorcio, después volvió a casarse y deseó tener hijos; sin embargo, la providencia no se lo permitió, por lo que tomó la decisión de adoptar niños. Fue a donde debía hacer los trámites para la adopción y ahí le hicieron varios cuestionamientos, mientras los respondía su concepto de sí mismo era el de un hombre académica y financieramente exitoso, que había logrado grandes cosas.

Entonces le hicieron una pregunta que lo dejó conmocionado por un momento: ¿Ha tenido algún fracaso en la vida? El hombre contestó: Jamás he sido un hombre fracasado, siempre he logrado lo que me he propuesto. La persona que lo entrevistó se le quedó mirando a los ojos y le dijo: ¿Un divorcio no lo considera usted un fracaso?

Esas palabras se le quedaron clavadas en el corazón y reconoció que nunca había pensado que el divorcio fuera un fracaso. De la misma manera, muchas personas se ciegan con la idea de que han logrado muchas cosas pero han fracasado en sus familias, con sus hijos y aún con ellos mismos; por tal motivo, una buena educación es correcta pero no es el todo.

Cuando la persona no está siendo formada en el carácter ni está desarrollando virtudes, la buena educación para poco aprovecha. Si usted desea beneficiar a sus hijos, no busque solamente darles una buena educación, más bien, forme ese carácter correcto en ellos para que puedan enfrentar la vida y tomar las decisiones correctas. La educación en sí misma no es una garantía de que nuestros hijos van a ser exitosos.

El control sobre los hijos

Otros padres se enfocan en controlar a sus hijos porque desean ser obedecidos, esto es correcto pero en el fondo ese control no es dirigido a desarrollar el carácter, sino a la conveniencia personal y a la apariencia pública. Es decir, los padres no quieren que sus hijos los avergüencen delante de los demás; sin embargo, esto no va encausado al desarrollo del carácter, sino a una mera apariencia.

Los padres que actúan de esta manera son muy inseguros, cualquier cosa que les indique que sus hijos están volviéndose independientes les genera inseguridad, estrés y ansiedad, y les lleva a pensar que se les van a salir de control.

En una ocasión un padre de familia me comentó: Mi hijo de 14 años desea aprender a manejar y quiere que le preste el auto, yo me negué rotundamente a prestárselo, mucho menos a sacarle un permiso para conducir. ¿Sabe usted cuántos accidentes suceden por adolescentes que andan manejando, más bien, por la imprudencia de los padres que permiten que sus hijos manejen a tan temprana edad?

La responsabilidad de un padre es enseñar a su hijo a que tome las decisiones correctas y por cada decisión hay una responsabilidad. Yo le respondí: Difiero de la opinión que usted tiene pues los hijos deben aprender a tomar decisiones y en la gran mayoría de ellas ya no estaremos ahí para protegerlos y decirles qué rumbo tomar. Si usted le muestra el camino de la responsabilidad a su hijo, lo que implica manejar un auto, los riesgos que hay y observa cómo progresa en esa forma responsable de conducir, usted le está enseñando a tener un carácter firme.

¿Cuál es el problema? El miedo que tienen los padres cuando quieren controlar a sus hijos, los tienen sobreprotegidos y no permiten que se desarrollen. Ese miedo los paraliza y cuando los hijos crecen se convierten en personas muy dependientes de sus padres y temerosas de tomar decisiones, esto es terrible porque la vida consiste en tomar decisiones. Cuando alguien sabe tomar las mejores decisiones porque ha sido formado en el carácter, se va a librar de grandes fracasos en la vida.

Pero si yo controlo a mi hijo, lo guardo y lo escondo, estoy criando un hijo que no va a saber tomar decisiones, que cuando tenga que enfrentar la vida va a fracasar. Ese control que los padres tienen sobre sus hijos los lleva precisamente a lo contrario, a perder el control de éstos cuando se convierten en jóvenes; queriéndolos guardar de las malas influencias han hecho que sus hijos se rebelen contra la autoridad de los padres, porque no les han enseñado a tomar decisiones responsablemente.

Cuando una persona que ha sido educada de esta forma se quiere casar, buscará a sus padres, quienes intervendrán en las decisiones y generarán conflictos interminables en la pareja. El fondo del problema es que no se supo educar a los hijos en la independencia responsable y en la formación del carácter y de los valores, marcando la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto para desechar lo malo y escoger lo bueno.

El controlar a los hijos seguramente llevará al fracaso, debido a que no se tiene claridad acerca de lo que está ocurriendo en sus corazones y en lo más hondo de sus pensamientos. Pensar que controlando al hijo se está controlando la mala influencia es un grave error, pues no se les puede aislar del mundo exterior, más bien, se les debe enseñar a desarrollarse de forma correcta para que no sean mal influenciados por la gente que les rodea.

¿Cuál es el objetivo real de formar hijos?

Partamos de verdades muy sencillas; la verdadera crianza de los hijos tiene que ver con la formación del carácter antes que cualquier otra cosa y hablamos de formación del carácter cuando la persona está siendo educada en valores y virtudes

¿Sabe de qué carece nuestra sociedad hoy en día? De gente con carácter y principios, personas que sepan hacer la diferencia en este mundo. Hoy la gente se jacta de la buena educación, de las habilidades o de los modales que tienen, pero cuando surge el carácter, sale a relucir lo que la persona realmente es: un mentiroso, adúltero, deshonesto o ratero, y entonces de nada sirvió esa buena educación, ese buen comportamiento aparente, o todas esas habilidades desarrolladas, ya que al final de cuentas no fue formado el carácter.

Para ello quiero ponerle un ejemplo: imagine que tiene en sus manos un anillo dorado que parece de oro y que alguien le pregunta si realmente es de oro; tal vez usted no sabría qué responder. Pero si le da ese anillo a un joyero y le pregunta lo mismo, inmediatamente aplicará algunos químicos, le dirá si es oro o no y le dará argumentos, porque sabe distinguir perfectamente lo que es oro de lo que no lo es. De ahí viene el dicho “sacar el cobre”.

Así es lo que las familias desarrollan en sus hijos; algo que parece correcto, loable y bueno pero que realmente no sirve. ¿De qué aprovechará a un niño haber desarrollado todas sus habilidades, si a final de cuentas es un defraudador y lleva su negocio a la quiebra?

Quiero darle un ejemplo de un padre que realmente tiene claro lo que es la formación de los valores y del carácter en la crianza. En una ocasión unos jóvenes se acercaron con su padre porque querían ir a ver una película donde salían escenas inmorales y argumentaron que no tenía nada de malo, ya que la trama era buena. El padre no les dijo de entrada que no, les dijo que primero lo razonaran y luego tomarían la decisión.

Entonces les trajo unas deliciosas galletas y les dijo: Antes de tomar la decisión coman estas galletas, están hechas de la mejor harina y tienen los mejores ingredientes. Sólo hay un pequeño detalle, le puse un poco de excremento de perro, pero finalmente no creo que afecte. ¿Cree usted que los jóvenes se comieron esas galletas? Definitivamente no, la razón es obvia.

Lo mismo sucede cuando un padre se dedica solamente a desarrollar habilidades en sus hijos, a buscar comportamientos externos, a darles una excelente educación o a tener el control sobre ellos y no se forma correctamente el carácter. Usted va a fracasar como padre y ellos van a fracasar como seres humanos.

¿Qué propone la psicología?

Necesitamos enfocarnos en formar el carácter adecuado en nuestras familias y para esto debemos analizar no solamente los objetivos incorrectos, sino también los métodos incorrectos, con los que podemos estar reafirmando esos objetivos erróneos.

La psicología propone un método que se conoce como conductismo. Es decir, si su niño no le obedece, ofrézcale un premio y dígale que si se porta bien le va a comprar otro juguete nuevo. El niño entenderá el mensaje y, como hay un reforzamiento en la conducta positiva, él cambiará su comportamiento.

Esto parece correcto. Todos quisiéramos que nuestros hijos cambiaran sus notas de regulares a excelentes, o sus actitudes de malas a obedientes. Sin embargo, si analizamos este método psicológico, nos daremos cuenta de que al final viene un fracaso. ¿Por qué? Porque cuando motivamos a nuestros hijos a mejorar su conducta o a esforzarse a cambio de un premio, estamos reforzando el materialismo.

Actualmente, en nuestra sociedad consumista estamos viendo los estragos de las personas que cada día anhelan más y más. Todo esto tiene un origen. Ustedes dirán que es el modelo capitalista, pero yo creo que es la mala formación que hemos recibido de lo que es la vida y el verdadero éxito.

Cuando condicionamos a nuestros hijos a obedecer por un premio, estamos reforzando el amor a los bienes materiales y empujándolos a un materialismo que después los consumirá en la búsqueda de la verdadera felicidad, la cual no encontrarán. Cuando una persona no ha sido formada en su carácter y busca la satisfacción en los bienes materiales, no encuentra la verdadera felicidad.

Cuando las personas tienen todo buscan cosas nuevas, mejores o más caras, esto podrá verlo usted en su hijo, que cada vez pedirá juguetes más costosos y después no podrá saciar ese apetito de bienes materiales que usted mismo desarrolló en él, porque no le enseñó a trabajar por responsabilidad.

Cuando los padres se enfocan en formar el carácter de sus hijos para que trabajen por un premio y no por la excelencia misma, llegará el momento en el que ya no se esforzarán. Usted puede comprobarlo, quítele a su hijo los premios y ya no habrá excelencia, quítele la recompensa y dejará de esforzarse.

Sin embargo, en la vida hay muchas cosas que no tienen paga ni remuneración económica, sino sólo la satisfacción de hacer las cosas correctamente. Por ejemplo, a usted no le pagan por tener una buena relación con su esposa o por educar correctamente a sus hijos.

De ahí que las personas que están siendo educadas correctamente serán aquellas que podrán hacer un cambio social determinante, no por el aplauso o por la aprobación de las personas sino porque es lo correcto. Esto no es fácil, pero si usted se dedica sinceramente podrá ver grandes beneficios en formar ese carácter en sus hijos: el ser excelentes aunque nadie los vea ni los reconozca.

La psicología popular falla cuando usted soborna a sus hijos para obtener buenas notas en la escuela o para que se porten bien, porque está desarrollando en ellos una pasión muy grande por los bienes materiales que al final les llevará a la tragedia. La psicología ha fracasado en formar hijos moralmente correctos y de carácter sólido para que sean personas de bien.

Manipulación de los sentimientos

Otro método es cuando los padres tratan de mover la conducta por medio de los sentimientos, a través de chantajes emocionales. Cuando el hijo se porta mal o tiene malas notas los padres le dicen: Me haces sentir muy mal cuando dices esas cosas. Estás hiriendo mis sentimientos. Vas a hacer que tu abuelita se ponga peor cuando sepa lo que hiciste en la escuela.

Cuando las personas ven telenovelas están observan adulterios, relaciones sexuales o problemas de triángulos amorosos, con un tinte de manipulación a través de los sentimientos, con frases como: Si tú me dejas me voy a cortar las venas, o Si dejas de quererme soy capaz de matarme.

Cuando las personas son educadas en esta manera, no logran un cambio real porque los sentimientos son pasajeros, son como la neblina que en un momento está y en el siguiente desaparece.

En la vida nos movemos más por responsabilidades que por sentimientos, cuando usted se casó se enamoró de su esposa y decidió contraer matrimonio, pero con el paso de los años esos sentimientos probablemente se hayan desgastado. Esto es normal porque los sentimientos se desgastan y en ocasiones desaparecen, lo cual nos confunde, pero la vida no son sentimientos, son compromisos y responsabilidades.

Cuando un hombre entiende que ha adquirido un compromiso con su esposa e hijos no se guiará por lo que siente sino por lo que debe hacer. Muchas personas reaccionan por lo que sienten; si están contentos abrazan a todo mundo y tienen una sonrisa de oreja a oreja, si están enojados no hablan y tiene un actitud grosera, si están deprimidos dejan de trabajar y no hablan con nadie.

Es una montaña rusa de emociones y la persona vive conforme a esas emociones, después pierde su empleo, su familia, la confianza en sí mismo, la autoestima y prácticamente todo.

¿Desea que sus hijos sean inconsistentes en sus decisiones, que conforme sientan así actúen? Mucha gente ha fracasado porque vive por sus emociones y éstas duran sólo un breve momento, si usted vive movido por las emociones y así educa a sus hijos, los está preparando para el fracaso. Las personas exitosas avanzan aún en contra de lo que siente.

Imagine que su padre que ya es un anciano, está al borde de la muerte y usted tiene que cambiarle los pañales; seguramente los sentimientos que experimentará serán negativos. Si usted le hace caso al sentimiento, se amarga y se frustra, en cambio, si sabe honrar a sus padres aunque sus sentimientos le digan lo contrario, va a poder cumplir con su deber.

Si usted educa a sus hijos para que cumplan sus deberes no por las emociones sino porque es lo correcto, está preparándolos para ser personas exitosas en cualquier empresa que se propongan.

Una mezcla de consejos y opiniones

Otro método incorrecto es cuando los padres toman consejos de todos lados y hacen una mezcla; si algo le funcionó al amigo, lo aplican en su familia; si leyeron algo en una revista, lo practican con sus hijos; si oyeron un consejo de alguien lo ponen por obra.

¿Quiere tener éxito en la formación de sus hijos? Entonces debe tener un objetivo claro el cual debe ser la formación del carácter, así como de lo correcto y lo incorrecto, para que el niño sepa tomar decisiones correctas. Si usted enseña las virtudes y las vive con su familia, estará dando un gran paso para formar una persona exitosa.

¿Ha utilizado esos métodos incorrectos con sus hijos? ¿Ha buscado solamente el buen comportamiento externo, en vez de la formación de la persona interior? ¿Ha aplicado los métodos de la psicología popular? El carácter y la formación de los valores en nuestros hijos debe ser la prioridad.

Finalmente, quiero mencionar una anécdota: en una ocasión un rey hizo una fiesta e invitó a todos los varones de renombre de su reino y les dijo: Ustedes han sido convocados a esta fiesta porque quiero que mi hija se case. Todos los varones, al ver la belleza de la hija del rey, comenzaron a soñar con las riquezas y la felicidad que vendría si lograban casarse con la hija del rey.

Entonces el rey dijo: Para que pueda tomar una decisión respecto a quién se casará con mi hija, quisiera que pasaran todos los varones y se formaran. Así lo hicieron y a cada uno le dio una semilla, acto seguido, les dijo: Aquel varón que me entregue esta semilla germinada en una maceta, tendrá la mano de mi hija.

Se dio un tiempo para que los jóvenes plantaran la semilla, la regaran y cuidaran, luego llegó el momento en el que el rey mandó llamar a todos los jóvenes y hubo un banquete muy especial. Todo era un ambiente de regocijo y júbilo. Los jóvenes se formaron con sus macetas, en las que había bellas flores de colores y plantas exuberantes.

Pero al final de la fila había un joven que no tenía absolutamente nada en su maceta y todos se burlaban de él. Entonces el rey se acercó y le dijo: Tú eres el que se va a casar con mi hija. Luego todos exclamaron: ¿Porqué? El rey les dijo: Porque este hombre es honesto y ha actuado con rectitud, pues la semilla que yo les di no podía germinar. Ustedes con sus macetas y flores están demostrando su deshonestidad, pero él ha demostrado su honestidad, no tratando de quedar bien conmigo. Entonces le concedió la mano de su hija.

Así es cuando las personas se dedican a cultivar lo externo; sin embargo, el carácter se ve donde no hay aplausos ni reconocimientos. La honestidad y la formación del carácter tienen sus recompensas, sobre todo la satisfacción en la consciencia por haber hecho lo correcto.

¿Quiere usted que sus hijos sean como esos jóvenes, que sólo trataban de agradar el ojo del hombre? El mundo está lleno de este tipo de personas, pero personas de verdad, con valores y virtudes, hay pocas. ¿Qué será mejor? A final de cuentas la apariencia se termina.

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