¿Dónde está papá? I: Una pregunta para reflexionar

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En esta ocasión deseo comenzar dando un saludo a todos los hombres y las mujeres que tienen la bendición de ser padres.

A continuación daré algunas estadísticas que pueden empezar a abrirnos los ojos para tomar muy en serio este tema, y poder ver la raíz y las consecuencias del problema de falta de paternidad responsable.

Los datos que voy a dar son de los Estados Unidos de Norteamérica, por ser un país que arroja estadísticas cada año en el aspecto de la familia. Aplicándolo a nuestro país y a otros de habla hispana, podríamos encontrar una semejanza que nos servirá mucho en el tema de hoy.

  • Uno de cada cuatro niños no tiene padre al momento de nacer.
     
  • Sólo el 41% de los niños crecen en una familia donde viven los dos padres.
     
  • Casi un millón de niños se dejan sin padre por causa del divorcio cada año. De estos, 9 de 10 se quedan solamente con sus madres.
     
  • Los niños actuales son la primera generación de ese país que piensan en el divorcio como algo normal.
     
  • De 1950 a 1980, la tasa anual de nacimientos ilegítimos aumentó a un 450%.
     
  • Los 715 mil niños nacidos sin padres en 1982 representó el casi  20% de todos los nacimientos de ese año, dice Andrew Cherling del John Hopkings University.
     
  • En promedio, los padres solamente les dan tres minutos de atención a sus hijos diariamente.

Estoy hablando del padre del sexo masculino, del varón. ¿Dónde está papá?

Papá, haces falta en el hogar

Quiero leer una carta muy llamativa que recibí de una mujer que expresa su inquietud por la falta de padre en casa:

“Los niños están en cama y pregunté a mi esposo si podía apagar el televisor ya que no había nada que ver. La idea mía era platicar con él, sin embargo, cuando apagué el televisor, mi esposo se levantó molesto, se metió a su cuarto, cerró la puerta y apagó la luz; me quedé en silencio.

Mi corazón se cargó al ver esto, yo lo único que deseaba era platicar con mi esposo, comentarle algunas necesidades del hogar, conversar con él. Sin embargo, me siento mal al no tener el apoyo de mi esposo, me siento enferma de vivir así.

Creo que mi esposo es cobarde y no quiere enfrentar las situaciones del hogar, no quiere enfrentar conmigo los problemas de la casa. Tu dirás que yo soy agresiva al hablar así, sin embargo, quiero que creas y entiendas que mi esposo es un hombre pasivo que no quiere tomar la responsabilidad del hogar.

A mis hijos les encanta el deporte, sin embargo, mi esposo no desea jugar con ellos a los deportes. Sólo una vez al año va con ellos en la iglesia, pero yo creo que eso no es suficiente realmente para que mis hijos puedan tener un compañero, ellos se han desarrollado bastante bien en los deportes, sin embargo, por la falta de tener ese compañero padre con ellos, han bajado en su rendimiento deportivo y escolar.

Me siento mal. Mi hija es una adolescente que empieza a ser acechada por los jóvenes, me doy cuenta de ello. Ella responde a los halagos de los jóvenes, sé lo que va a pasar después de eso, entiendo los problemas que se generan, sin embargo, cuando hablo de ello a mi esposo, él no quiere oír, él está con sus amigos, en los deportes, en su gimnasio, en su televisión, está cansado y no quiere oír sobre la situación en casa.

Y aquí está el asesino o la raíz de mis problemas en el hogar: mi suegro, quien nunca tomó a su hijo en sus brazos, nunca lo amó, nunca lo enseñó a platicar con él. Y claro, mi esposo ahora hace exactamente lo mismo en mi hogar.”

Esta carta demuestra muy claramente cuál es la condición de un hogar que no tiene un padre, que a pesar de que sí está ahí  físicamente… la familia pregunta: ¿Dónde está papá?

¿Qué pasa cuando el padre está ausente?

Durante casi 20 años de consejería matrimonial y familiar, he encontrado que la queja más frecuente en la mujer casada es “el padre fantasma”. Me refiero a aquel que no se conecta con su esposa, ni con sus hijos, ni toma la carga del hogar.

Uno de los grandes estudiosos de los problemas familiares dice lo siguiente: La maldición de nuestros días es la ausencia de padres.

La ausencia del padre tiene efectos dramáticos, genera que muchos niños desarrollen retraso en su aprendizaje.

Continuamos con algunas estadísticas:

  • 4 de cada 5, de los casi 2 millones de delincuentes juveniles arrestados en los Estados Unidos cada año, son muchachos. ¿Cuál es la causa? Hay muchas razones, pero existe un factor común: la ausencia de padre, declara Daniel Amnius.
     
  • El radio de delincuencia en los niños ha incrementado muchísimo de 3 a 1 y es también a causa de la ausencia  de padre.
     
  • Cerca del 51% de las personas arrestadas por lo que el FBI en los Estados Unidos considera crímenes serios, son muchachos menores de 20 años de edad.

Los psicólogos y sociólogos han identificado una nueva enfermedad o desorden de conducta en los niños, que es la violencia sin sensibilidad, sin compasión, que da golpes contra la persona a quien están agrediendo sin remordimiento.

Cuántos crímenes de este tipo nos hemos encontrado actualmente a través de los medios de comunicación.

El escritor William Shanon del New York Times, dice lo siguiente:

“Desde 1963 los crímenes en los niños han tenido un rápido crecimiento. Se han incrementado las tazas de robos, violaciones y asesinatos por jóvenes, y estas estadísticas se han doblado en la última década.”

En 1983 el FBI estimó que jóvenes menores de 18 años cometieron alrededor de 218 mil robos, 81 mil abusos a las drogas, 45 mil robos de vehículos, 43 mil asaltos con armas.

En ese mismo año cuando el FBI entregó estas encuestas, dijo que cerca de 5,600 mujeres fueron violadas por jóvenes menores de 17 años de edad, y 1,400 personas fueron asesinadas por los niños de América.

La violencia familiar se incrementa. En Estados Unidos 6 millones de esposas en 1988 fueron agredidas y 4 mil murieron por golpizas propiciadas por sus esposos en Estados Unidos.

Aquí en México, la violencia intrafamiliar es un problema que va en incremento y que desgraciadamente es generado por el alcoholismo y la violencia del padre.

Ahora comprendes que ser padre es mucho más que proveer económicamente o que proveer educación. Es desarrollar tu papel y tu función dentro de la familia: el liderazgo, el diálogo, ser el compañero, el padre comprensivo.

¿Por qué los jóvenes en la actualidad son tan agresivos?

La pregunta que se hacen los especialistas del crimen del FBI, los sociólogos, psicólogos, teólogos y las personas que están tomando en serio el problema de la delincuencia juvenil es ¿Por qué razón los jóvenes se vuelven agresivos y delincuentes?

¿Por qué hay 1 millón 722 mil 531 personas arrestadas en los Estados Unidos y el 78% son menores de 18 años de edad? La respuesta común es la ausencia de padre en casa; cuando éste no quiere hacerse responsable de educar y formar un carácter en sus hijos y de amarlos, entonces se generan delincuentes.

En muchos países de América Latina la falta de padres agregada a la pobreza económica genera un factor de crimen juvenil en nuestras sociedades del tercer mundo. 

Muchos de los muchachos experimentan en sus vidas presiones emocionales que contribuyen a la violencia, al abuso de las drogas, a la actividad sexual prematura antes del matrimonio y otras formas de comportamiento rebelde.

Incluso algunos adolescentes que se someten a las reglas del hogar y parecen no tener problemas, en su interior tienen conflictos de identidad y buscan un significado para sus propias vidas.

A los muchachos les rodea un mundo en guerra, una crisis económica futura, sin embargo la principal amenaza para esta generación de muchachos es la desintegración familiar.

Precisamente la ausencia de padre hoy por hoy, es causa principal de la desintegración en la familia y consecuentemente de grandes presiones sobre los jóvenes.

Los jóvenes de América son sometidos a transformaciones en su conducta psicológica por la falta de padre.

¿Papá, dónde estás?

La ausencia de padre es una plaga que está infestando a los hombres en América. Los varones están confundidos acerca de su identidad, manejan mucho estrés, la crisis económica, el afán, el alcoholismo, el adulterio, la desintegración de la familia, todo ello genera la ausencia de padres que estén dispuestos a luchar por sus hijos.

Los hombres en Estados Unidos de Norteamérica y en México se destruyen a sí mismos al sentirse frustrados, y claro, empiezan a abusar del alcohol o las drogas, inclusive muchos de ellos terminan quitándose la vida.

Otra estadística: De los 27 mil americanos que cometen suicidio cada año, el 75% son hombres.

Quiero que leas la carta de una hija que pregunta “¿Dónde está mi papá?”  ¿Has oído de un padre que no quiere hablar con su hija? Observa lo que ella siente:

“A mi padre no le gusta platicar conmigo, parece que no estoy viva para mi padre y eso ha generado en mi vida muchos complejos: pienso que no soy bonita, pienso que no soy una estudiante ejemplar, pienso que mis compañeras son mejores que yo… ¿pero realmente será esa la causa por la cual mi padre no quiere hablar conmigo? No, yo creo que mi padre no quiere hablar conmigo porque no le intereso.”

¿Sabes qué va a pasar con esta joven como con muchas otras que viven la misma experiencia? Toman la puerta falsa de tratar de buscar un amor que no les dio el padre; y claro que hay muchos jóvenes ansiosos de encontrar estas víctimas, jovencitas solas, para abusar de ellas.

En México, más de 300 mil adolescentes al año quedan embarazadas, muchas de ellas toman la puerta falsa del aborto, quitándole así la vida a la criatura que Dios les dio.

Si te olvidaste de Dios, también Él se olvidará de tus hijos

Cómo hacen eco las palabras del profeta Oseas en el capítulo 4 versículo 6 de las Sagradas Escrituras:

“Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.”

Pareciera que este juicio terrible ha caído sobre naciones como México, donde padres se han olvidado de la ley de Dios, se han olvidado de amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma, sus fuerzas, su mente, y de amar a su prójimo como a sí mismos, y como resultado reina el egoísmo en el corazón llevando a las personas a estar gobernadas por sus propios deseos.

Tristemente puedo decir estas palabras: es muy pobre el futuro para los niños en México y en América. ¿La razón? La falta de padres.

Por eso vemos infinidad de padres ausentes en casa, que aunque están físicamente presentes frente al televisor, están ausentes para muchos hijos quienes hoy son conducidos a las mismas tinieblas de la delincuencia, el embarazo prematuro y a muchísimas cosas más.

A menos que el varón de la casa se arrepienta de esta conducta insensible, no habrá mucha esperanza, ni mucho futuro para nuestros niños en estos países de América Latina.

Cuando hablo de la falta de padre, no estoy hablando de los padres que mueren, sino de aquellos que están vivos, que viven en casa, pero que están ausentes de sus hijos por causa de no querer tomar la responsabilidad de gobernar el hogar, de amar, dirigir y educar a sus hijos, de estar cerca de ellos, de tener comunicación y poderlos enseñar.

El derrumbe de un hogar

Hemos insistido anteriormente sobre el amor que da vida a la familia y al matrimonio. Que un matrimonio estable y duradero proporciona fundamento para el orden social mismo. Cuando las familias empiezan a deteriorarse, la sociedad empieza a deteriorarse también.

Tenemos el ejemplo de los grandes imperios prósperos del pasado que desarrollaron muchos avances tecnológicos en el campo, en la industria y demás, pero por causa de la desintegración en la familia, la misma sociedad se desintegró y cayó el imperio.

Hoy en día estamos viendo lo mismo: la familia está siendo sacudida y golpeada tal como lo señaló nuestro Señor.

El alcoholismo, la pornografía y la infidelidad se han filtrado en la familia, han sido duros golpes que han venido a derrumbarla.

El divorcio sigue siendo la ley en la mayoría de los estados, de tal manera que trae como consecuencia la desintegración innecesaria de miles de familias.

No cabe duda de que existen problemas en el hogar y como todos sabemos, los hijos son los que más sufren las consecuencias.

Existen culturas en las cuales el dinero se convierte en el dios de este mundo, y es ahí donde la avaricia y el descuido de muchos padres ocasionan la desintegración familiar.

Hoy en día encontramos que en México y otros países, los hombres no saben ser padres; la mayoría son inmaduros, muchos tienden a la inmoralidad, pierden la fuerza de voluntad, se vuelven cobardes y demasiado indulgentes consigo mismos. Estos hogares no durarán mucho sin padre.

Esta clase de hombres incluye a aquellos que engendran y abandonan a sus hijos, engañan a sus esposas, mienten, roban y codician, inclusive llegan a odiar a sus propios conciudadanos y no sirven a otro dios que no sea al dinero.

Esta es la dirección hacia la cual la cultura está llevando a los muchachos de hoy.

Debemos hacer la inversión que sea necesaria para contrarrestar estas influencias y para inculcar a los hijos varones que tenemos cualidades duraderas de carácter, autodisciplina, respeto a la autoridad, compromiso con la verdad, la creencia en la existencia de la palabra ética y un amor inconmovible por Jesucristo.

Por eso es importante que medites en esta pregunta: ¿Dónde está papá?

Papá y mamá, ¡conozcamos nuestro papel en el hogar!

De acuerdo con la psiquiatra Kail Pruitt, autora del libro “Necesidad de un padre”, para los hijos, los padres son tan importantes como las madres, pero de maneras muy diferentes.

A continuación veremos hallazgos sorprendentes que surgen de una cuidadosa investigación en cuanto al papel de los padres. Dice la Dra. Pruitt:

“Existe un nexo innegable entre el padre y el bebé que comienza desde el nacimiento, ya que desde las 6 semanas, los bebés pueden diferenciar la voz de la madre y la voz del padre. A las 8 semanas pueden distinguir entre los métodos de atención de su madre y de su padre.

Los bebés nacen con una inclinación a conectarse con sus padres, cuando comienzan a hablar, generalmente la palabra que usan para “papá” precede a la que usan para “mamá”. Se desconocen las razones.

Entre el año y los dos años y medio de edad, los niños demuestran de manera muy evidente su reafirmación por la necesidad paternal, buscan a su padre, preguntan por él cuando no se encuentra presente, se quedan fascinados cuando les habla por teléfono y si se les permite, investigan cada parte de su cuerpo.

Los adolescentes expresan su necesidad paternal de manera más compleja compartiendo o compitiendo con el padre y confrontando sus valores, creencias y por supuesto sus límites.

Muchos hijos e hijas descubren la intensidad y la persistencia de su necesidad paterna cuando el padre muere, especialmente cuando se va sin que nadie les expresara cuánto lo necesitaban”.

Cuando nosotros queremos aplicar estas grandes verdades a las Sagradas Escrituras, encontramos que Dios no se equivocó, sino que Él sabe el por qué de todas estas cosas, y que mucho antes que las estadísticas surgieran como una brújula para saber hacia dónde se dirige la familia, la Palabra de Dios tiene respuestas para ello desde hace miles de años, y eso hace muy valiosas a las Sagradas Escrituras.

El gran secreto para ser un buen padre

Es un privilegio ser padre, ¡es una bendición enorme tener hijos! Yo tengo 4 y quiero decirte que el lema que siempre he utilizado con ellos desde que conocí a Dios como el Salvador de mi vida, es: Yo no nací para hacer dinero, yo nací para criar hijos, porque ellos son mi tesoro.

Les he inculcado una y otra vez el por qué estoy en casa con ellos. No estoy en casa solamente para traer dinero, sólo por compañía o como un adorno, soy su padre. Ellos lo saben, cuentan conmigo.

Esto les ha dado una increíble confianza en sus vidas, han desarrollado sus emociones al paso de los años, de la instrucción y de nuestro trabajo.

Hoy en día me gozo al ver dos de mis hijas cursando maestrías, carreras, felices, adaptadas a nuestra sociedad, siendo provechosas, útiles, realmente llenas de fruto y de satisfacción. De mis dos hijos menores puedo decir lo mismo.

¿Cuál es el gran secreto? Primeramente, Dios. Él nos da la sabiduría para ser padres. Pero esta sabiduría no la podemos obtener solamente en la tierra.

Claro, los consejos del hombre son útiles y provechosos. No podemos desechar los avances en la educación familiar, las investigaciones científicas relacionadas con esta materia, las estadísticas, los doctores, los psiquiatras, los psicólogos que trabajan en este campo, los maestros, etc.

Sin embargo, por encima de todas las sabidurías que podamos encontrar en este mundo, la que realmente transforma nuestras vidas y nos enseña a pensar como verdaderos padres, es la sabiduría de Dios.

Enseña a tu hijo a disfrutar la obediencia

Encontramos en el libro de Proverbios 22:6:

Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Aquí nos da el gran secreto del éxito para nuestros hijos: Instruye; padres que estén dispuestos a instruirlos.

La palabra instruir aquí no significa sólo transmitir enseñanzas, significa “entrenar el paladar del niño para que le guste la obediencia”.

Pareciera un poco difícil de entender, pero no se refiere literalmente al paladar, o sea al gusto del niño en la boca.

Cuando nosotros ponemos un poquito de dulce en los labios de nuestro hijo y lo saborea en su paladar, pues claro, le empieza a gustar el dulce.

La idea es la misma cuando nosotros colocamos principios en la vida de nuestros hijos: los amamos, los cuidamos, nos sabemos comunicar con ellos, sabemos jugar con ellos, escucharlos, darles buenos ejemplos, sabemos orar con ellos, amarlos. Quiero decirte que a ellos les gusta, ¡les encanta ser obedientes!

Instruye al niño en su camino, aprende a desarrollar el paladar de tu hijo para la obediencia.

¿Por qué los hijos no obedecen?

A muchos hijos no les gusta obedecer porque ven que sus padres mismos son rebeldes, son de carácter explosivo, hablan mal, pelean con mamá, están ausentes aunque estén presentes, no les gusta salir a jugar fútbol a la cancha de la colonia, no les gusta salir a comprar un helado juntos, no les gusta dar un paseo, pescar, saborear tantas cosas hermosas que nos da la vida con los hijos.

Por eso los hijos no desarrollan el gusto por la familia, buscan en otras compañías y en la calle la diversión y, desgraciadamente no todo es bueno en la calle.

Podríamos decir que al no ser tú papá, el amigo favorito de tu hijo, lo será entonces el marihuano de la esquina, o el ladrón de la otra cuadra, el homosexual que está en la escuela, y ya te podrás imaginar las conductas que va a desarrollar tu hijo al tener esas compañías.

Continuando con los principios divinos, en el libro de Efesios 6:4 dice:

“Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”

Aquí nos habla que los padres no debemos provocar que nuestros hijos se llenen de ira.

Al contrario, debemos aprender a instruir a nuestros hijos, a corregirlos cuando hacen algo mal, enseñarles lo que es bueno y lo que es malo.

Debemos estimularlos a la obediencia y aplaudirles, alabarlos cuando hacen algo bueno, castigarlos cuando hacen algo malo.

Esto va desarrollando su conducta hacia lo positivo, de tal manera que nuestros hijos no son provocados a la ira.

Muchos hijos son violentos el día de hoy porque los padres son violentos, porque el lenguaje del padre es abusivo, es fuerte, porque el lenguaje del padre trastorna emocionalmente al chamaco.

A veces le propina golpizas, otras ocasiones llega el padre borracho a casa, o llega en una actitud de desgano total, y provocamos a nuestros hijos a la ira. El mandamiento es criarlos.

Creo que todo granjero, todo agricultor, entiende lo que hablo sobre la palabra crianza.

Cuando una persona se va a dedicar a criar ganado, va a tener mucho cuidado de aplicarles las vacunas en su tiempo, de dar el mejor alimento, y esto producirá un crecimiento saludable.

De la misma manera cuando deseamos criar a nuestros hijos, buscaremos darles lo mejor para su crianza, y el alimento que nutre el alma de nuestros hijos está comprobado, es el amor, el afecto.

El Instituto Mexicano de Psiquiatría dice que la causa principal de depresión infantil es la falta de afecto del padre.

Es increíble cómo esto también hace que el niño quiera ir al suicidio, y si no se quita la vida, él no desea ni siquiera vivir y es un muchacho triste, rebelde, con problemas de conducta, a veces introvertido, y en ocasiones desarrolla pobremente su capacidad de aprendizaje.

Preparando a nuestros hijos

¿Cómo podemos entrenar a nuestros hijos y prepararlos para que sean provechosos, para que estén completos en todo y no les falte afecto, cariño, amor, confianza?

La respuesta nos la dan las Sagradas Escrituras en 2a de Timoteo 3:15-17:

“… que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

¡Qué hermoso pasaje, la Palabra de Dios tiene ese poder para educar a nuestros hijos!

Primeramente el padre debe respetar la Palabra de Dios, debe vivirla y esto se logra mediante un arrepentimiento sincero y de corazón, abandonando todo el egoísmo que gobierna nuestros corazones como padres, dejando de hacer aquellas cosas que a Dios no le agradan, que destruyen nuestra familia, como la infidelidad, la violencia, el alcoholismo, las mentiras, las codicias, los odios, las envidias etc., y volviéndonos a aquél que es el Salvador del mundo, Jesucristo el Hijo de Dios, quien murió por nuestros pecados.

Las Sagradas Escrituras entonces se vuelven reales en tu vida y es como si Dios te diera un par de lentes nuevos para poder leer Su palabra, y el Santo Espíritu te ayuda a entenderla con tanta claridad que vas a aprender a través de ella a instruir a tu hijo en lo que es bueno y malo, vas a educarlo, a enseñarlo, vas a corregirlo.

O sea, la Palabra de Dios nos enseña a los padres a cómo corregir a nuestros hijos, nos da la sabiduría.

Cuando hablo de corregir, no es agarrarlos a golpes o castigarlos de manera abusiva, de ninguna manera; me refiero a cómo enderezar el camino del muchacho por medio de sabios consejos, disciplina, hábitos correctos, sanos, conductas respetuosas hacia las mujeres, hacia la autoridad, hacia los maestros en la escuela etc.

De esta manera nuestros hijos van a aprender a hacer el bien, van a tener una gran influencia en sus vidas, que es la palabra de Dios. Andarán rectamente delante de los hombres haciendo las cosas derechas y también delante de Dios.

Hijos felices y completos

Nuestros hijos estarán completos si el padre ama a Dios, y ama la palabra de Dios. ¿Por qué? Porque la palabra de Dios provee para nuestros hijos felicidad, amor, paz y tranquilidad, enseñaremos a nuestros hijos a ser útiles y provechosos.

Los padres necesitamos regresar al principio, a lo básico y es Dios. La familia no es creación humana, Dios la creó.

Dios instituyó al padre para que él fuera quien llevara el liderazgo, fuera la cabeza en el hogar. Dios le dio al padre la sabiduría, la estructura mental y física para poder llevar a cabo esta tarea y privilegio, educar a los hijos.

El padre es llamado a enseñar a sus hijos primeramente con el ejemplo, porque de nada sirve que los padres estén diciendo a sus hijos: ldquo;obedece a Dios”, “compórtate bien”, si ellos mismos no lo hacen así.

¿Dónde está papá? ¿Cómo se puede lograr que un padre sea realmente padre? No solamente el padre biológico, sino el padre responsable.

El padre biológico solamente engendra hijos, pero el padre real y verdadero los cría, los instruye, los educa, busca que a sus hijos no les falte nada en espíritu, alma y cuerpo.

El verdadero padre provee para ellos un ejemplo, una atmósfera en el hogar, es fiel a su esposa, tiene principios morales y éticos firmes, de tal manera que los hijos aprenden a través del padre.

Por eso dice la Escritura en el libro de Proverbios: “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre”. Dios ha dotado a los padres.

Sin embargo cuando tú, papá, tomas el camino que no es correcto, va a venir una desintegración familiar.

¿Dónde está papá? Es nuestro anhelo el día de hoy poder despertar en muchos padres el deseo de volver a ser el padre que Dios quiere.

Que tomes tu lugar en casa varón, que puedas poner tu mirada en tu familia que tanto te necesita, que te des cuenta que tus hijos necesitan muchísimo de ti papá, que sin ti van a fracasar, que sin tu buen ejemplo no van a lograr triunfar en la vida.

Voltea a Dios papá, piensa que Su palabra puede darte la esperanza que necesitas, la sabiduría que buscas. Sé una columna para tu familia.

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