Consejos prácticos para la educación de los hijos

Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan recibir una educación integral, en la cual estén involucrados activamente sus padres.

Los niños, adolescentes y jóvenes necesitan recibir una educación integral, en la cual estén involucrados activamente sus padres.

Enseñar: uno de los cuatro ejes centrales de la crianza

Quiero empezar este tema mencionando algunos fundamentos o “ejes” en la crianza de los hijos, para que ellos reciban una educación sólida y firme.  Ya que la educación que reciban en casa, son los principios que ante una prueba o situación difícil en la vida, les podrán ayudar a permanecer, porque los recibieron en su etapa de formación, durante su infancia, adolescencia y juventud, y representan para ellos una educación completa de parte de sus padres, una formación suficiente como para prepararlos para la carrera de la vida con madurez.

Estos cuatro ejes principales son el AMOR, la DISCIPLINA, el EJEMPLO y la ENSEÑANZA. Si tú fundamentas la crianza de tus hijos en estos 4 aspectos, te aseguro que no vas a fallar en tu diaria labor de padre y al llegar tu hijo a la edad adulta, lo vas a ver triunfante, con una actitud humana y basada en valores de amor y respeto al prójimo.

Para que logres llevar una crianza efectiva, deberás aplicar los 4 ejes al mismo nivel, es decir, sin exagerar en uno solo de ellos. No puedes por ejemplo, solamente enseñar y enseñar y sermonear a tu hijo, sin darle al mismo tiempo la misma cantidad de Ejemplo y Amor. No puedes solamente dedicarte a disciplinar a tus hijos, sin enseñarles cómo hacer las cosas, sin darles amor y sin ser tú mismo un ejemplo a seguir.

Entonces, hoy abordaremos solamente uno de estos 4 ejes: la Enseñanza o la Educación. Y lo hacemos así porque en nuestro tema anterior hablamos de las Responsabilidades Familiares, y enseñar es decir, educar, formar o criar, es precisamente una de las principales responsabilidades que tienen los padres hacia los hijos. Así que, hablaremos el día de hoy acerca de la Educación de los hijos: ¿Qué significa educar? ¿Qué aspectos incluye la educación? ¿Cómo educarlos? ¿Qué enseñarles?

Empezaré resaltando la importancia de educar a los hijos. ¡Qué importante es enseñarles los criterios y valores para poder tomar buenas decisiones! Y con esto no me refiero a dejar que los hijos decidan solos cuando están a nuestro cuidado, sino que aprendan a decidir con su propio criterio, bajo aquella formación que papá y mamá les pudieron inculcar, de modo que puedan tomar sus enseñanzas, recordarlas y ponerlas en práctica cuando mamá y papá no estén.

Eso es lo más importante concretamente en el tema de la educación: que cuando les inculquemos un principio a nuestros hijos y ellos estén solos, sigan esos lineamientos que les enseñaron sus padres, y los apliquen en el momento oportuno, por convicción, y porque  comprenden el beneficio que conlleva seguir esos lineamientos, principios o valores que les legaron sus padres, los cuales le protegerán de situaciones conflictivas en su vida.

Hoy vemos un bombardeo de mensajes negativos y malas influencias hacia los hijos: hacia los jóvenes, los niños, aun hacia los matrimonios… un bombardeo de ideas humanistas y egoístas acerca de cómo se debe enfrentar la vida, cómo resolver los problemas, y muchas veces esos consejos no son los más adecuados, pues lejos de resolver un problema, lo pueden empeorar y pueden hacer que las cosas se pongan más complicadas, más difíciles y traigan consecuencias que ya no tienen solución.  

Qué importante es entonces un consejo adecuado, un consejo que pueda dar resultados claros y permanentes.

Muchas veces los consejos exprés, los consejos rápidos, instantáneos, no tienen finalmente un resultado aceptable ni duradero. Por eso hay que buscar consejos maduros -que posiblemente sean los más difíciles de acoger porque requieren más labor- pero que al fin y al cabo nos permiten poner mejores cimientos para que la persona pueda ver resultados buenos y duraderos.

Educar es responsabilidad de los padres

A educar, mucha gente le saca la vuelta, esa es una realidad. Educar a los hijos se ve como una carga muy pesada en nuestros días. Luego nos encontramos con gente que dice: “Me urge que mi hijo ya entre a la escuela”, “Me urge meter a mi bebé a la guardería”.

Es decir, lejos de verlo como una responsabilidad, se ve como: “Ya, quiero deshacerme de este paquete. Que me lo eduque la guardería, que me lo eduque la escuela”. Muchos padres pueden pensar esto, pero es un error pues la realidad es que no debemos recargarnos en las escuelas, porque la responsabilidad de educar, recae mayormente en los padres y eso es algo que deseamos enfatizar en este tema.

La escuela es solamente una forma de apoyo, debemos aprender a verla así. Un apoyo, no la responsable de la formación de mi hijo. La escuela apoya muchísimo en la formación académica, sí en esa parte de la educación es un apoyo invaluable, pero educar académicamente, no es todo lo que necesitan recibir nuestros hijos en su formación; porque luego pensamos que cumplimos con la responsabilidad de educar, solo por el hecho de mandarlos a la escuela y no es así.

Desde luego, puede haber maestros muy bien preparados, con experiencia, que cuenten con alguna especialidad, estudian pedagogía, así como principios y técnicas para hacer que los alumnos logren el aprendizaje; eso es innegable, pero, nosotros como padres no podemos decir: “maestro, edúquemelo”, eso no se puede hacer. La responsabilidad de educar, es de los padres.

Que un maestro y que una escuela te apoyen, es bueno, pero finalmente tú eres el responsable de la educación de tus hijos. Si  tu hijo no está bien educado en la escuela, tú eres el responsable, como padre, como madre.

Hemos estado hablando acerca de la familia en nuestros últimos temas: los fundamentos, las bases para que una familia pueda ser feliz y pueda permanecer en estos tiempos tan difíciles donde abunda una corriente “anti-familia”.

Hemos hablado de la unidad, la comunicación, la gratitud, el afecto, la dirección, la paciencia, la responsabilidad, la formación, el amor, etc. Temas fundamentales para tener una familia estable y ahora abordamos el tema de la Educación, porque es parte de esos principios fundamentales para que una familia sea estable y aporte todos los elementos necesarios a los hijos que se están formando en el seno familiar.

Podríamos decir que la educación de los hijos abarca tres grandes aspectos:

–        Enseñanza de hábitos y valores

–        Formación académica

–        Formación espiritual

Son tres partes importantes a considerar, porque los seres humanos estamos diseñados por Dios de manera que tenemos diferentes necesidades:

Tenemos un cuerpo con necesidades físicas, con diversas capacidades y habilidades que podemos desarrollar para alcanzar grandes metas, para lo cual se requiere una formación y preparación académica; también tenemos un alma, que igualmente requiere de formación y disciplina puesto que es donde se asientan los sentimientos, las emociones del ser humano, porque es donde se toman las decisiones, donde radica la voluntad del individuo, y  también tenemos un aspecto espiritual que tiene que ver con nuestra conciencia, ese entender que existimos, que somos reales, que tenemos un tiempo, un presente y que tenemos una conciencia y por supuesto, que necesitamos conocer al Espíritu de Dios y relacionarnos con Él.

Todas esa partes -de acuerdo a como estamos creados- necesitan formación, necesitan ser atendidas y preparadas a lo largo de nuestra vida, desde la infancia, por lo cual es muy importante considerarlas dentro de la educación de los hijos.

¿Qué es enseñar?

Enseñar,  básicamente consiste en explicar y supervisar que se haya aprendido lo que se indicó. En otras palabras, enseñar implica siempre una doble labor: explicar, y supervisar el aprendizaje.

 Es necesario que como padres, tengamos siempre en cuenta, 10 aspectos importantes en nuestra labor de enseñar a los hijos:

1) Supervisar. Como ya lo mencioné, esto es parte esencial de una enseñanza. No tiene sentido explicar algo a un niño sin cerciorarnos que efectivamente lo aprendió. Debemos siempre supervisar que ellos estén haciendo las cosas tal como se les explicó, o que se están esforzando en hacerlo así. Porque si no lo hacemos, los dejamos que hagan algo de una manera que les pueda causar después algún problema, un accidente, o un mayor trabajo. Al supervisar, ayudamos a que aprendan a hacer las cosas bien, sin demoras ni obstáculos.

2) Cuando una persona quiere enseñar algo a su hijo, tiene que saber realmente lo que va a enseñar. Si usted por ejemplo, le quiere enseñar a sus hijos a armar su bicicleta, requiere que usted sepa hacerlo: armarla y desarmarla; porque si no lo sabe hacer, tampoco lo podrá transmitir esa enseñanza a sus hijos.

Es decir, usted al enseñar a su hijo, deberá darle a conocer las partes de la bicicleta: “…estas son las llantas, estos son los rayos, esta es la cadena, el manubrio, el asiento, los tornillos, las tuercas…” y le empieza a explicar para qué funcionan y para qué es ese cable que llega al freno… las balatas: cómo se instalan, cómo se ajustan “mira hijo, estas son las herramientas: este es el martillo, el desarmador, esto es una llave, esto es un serrucho y esta es una cinta métrica, es todo lo que vas a necesitar…” Le enseña el uso de cada una de estas herramientas.

Es claro que usted le irá explicando cómo funciona cada una de estas piezas, y luego le explica sobre las herramientas: cómo se usan, cómo se agarran y entonces ya empieza a desarmar la bicicleta, le enseña el orden a seguir, cómo ir acomodando las piezas, cómo se limpian, cómo se engrasan, cómo se les da mantenimiento y después empieza a armarla de nuevo, frente al niño.

El niño lo ve atentamente, lo cual es muy impactante para un hijo, el hecho de que su papá no sólo le está enseñando, sino que le está arreglando la bicicleta: ahí vemos al mismo nivel la enseñanza y el amor. El hijo entiende: “Mi papá está arreglando mi bicicleta y se interesa por mí”. Usted está educando a su hijo, le está enseñando algo útil y de mucho valor.  

Claro, después de eso, en las siguientes sesiones, le enseña el mantenimiento de la bicicleta, repasan juntos y entonces sí “pues ahora hijo, agárrese usted las llaves, se apoya y luego jale, para este lado aprieta y para esta afloja”, y el niño empieza a hacerlo y si lo aprieta mal, si el niño se equivoca y si incluso si lo rompe, ahí va a tener un padre paciente que con amor lo va a corregir explicándole en dónde estuvo el error y cómo evitarlo: “mira no es así, es que te apoyaste mal, te agarraste de los rayos y los rompiste, no te agarres de ahí, agárrate de acá, agárrate de la llanta… o apoya la bicicleta aquí… o voltéala”.

3) Enseñar es una labor que requiere mucho amor y paciencia. Pongo otro ejemplo: Usted lleva a su hijo a lavar en el fregadero: “Hijo, lave esos trastes, hoy le tocan a usted lavarlos todos”. El hijo podrá decir “no, pero es que yo soy varón”. Usted le responderá: “Un día vas a estar solo y no vas a tener quien te lave. Usted lávese los trastes, válgase por sí mismo, no tiene nada de indecoroso que un hombre aprenda a lavar y trapear…”

Porque luego hay una cultura que dice que los hombres están hechos para hacer solo ciertas cosas y no actividades domésticas “que son para mujeres”. Pero la verdad es que todos los seres humanos tenemos la capacidad de amar a otras personas y mientras más preparados estemos, mejor será el servicio que podamos ofrecerles.

Continuando con el ejemplo de lavar los trastes: enséñele a su hijo a lavar un vaso y luego le puede decir: “para que no vayas a quebrar uno de vidrio, vamos a empezar con uno de plástico”, ahí tienes un padre interesado en la educación de su hijo, en su formación. Y te cercioras que lo lave bien, y no deje residuos en el fondo del vaso.

4) Es importante enseñarles buen comportamiento, hábitos y actitudes. La enseñanza de hábitos y valores tales como la higiene personal, el lavarse los dientes, el peinarse, lavarse las manos, cómo bañarse, cómo vestirse, así como los valores o virtudes humanas como el servicio, el amor al prójimo, la honestidad, el trabajo, etc. Son enseñanzas de gran importancia en la vida que hay que estarles reforzando continuamente, ya que los forman en cuanto a su persona: que sepan tender su cama, que sepan mantener limpio su cuarto, que sepan respetar a los demás y comportarse bien con personas de todas las edades y grupos sociales, con buenas actitudes.

Qué lamentable es ver a los jóvenes que no saben tener su recámara ordenada, cuyo espacio es un desastre. Eso habla por una parte, de desinterés en sí mismos, puede reflejar hasta una forma de manifestar rebeldía, coraje, molestia, no sentirse que pertenece a ese lugar o que no está a gusto en ese lugar. No hay ningún orden, su ropa está tirada, al igual que sus cuadernos; no tiene formado ese hábito de orden y limpieza.

Y esa falta de formación, va a tener malas consecuencias porque a donde él vaya va a tener problemas. Si va a una empresa y no sabe mantener orden, lo cual es algo que piden siempre: trabajar con orden y limpieza en tu área de trabajo, porque facilita las cosas e inclusive ayuda a evitar accidentes, entonces el muchacho va a sufrir una desadaptación social porque no sabe adaptarse o sujetarse a los principios que rigen una sociedad.

Cosas tan sencillas como los hábitos, pero que tienen un gran impacto en la vida diaria y futura que vayan a desarrollar los hijos: si no se lava los dientes va a tener problema de caries y al rato va a estar perdiendo muelas, a los veinte años ¿por qué? Porque no se cuidó, porque no tiene hábitos de higiene. Cómo vestirse: Que se vista de una manera decorosa, que se dé a respetar frente a las demás personas, y eso definitivamente debe ser enseñado por los padres, con quienes vive el hijo.

Estamos viendo en el ejemplo de la bicicleta, cómo papá es el primero que hace las cosas, el que le transmite los conocimientos al hijo fomentando una atmósfera afectiva muy profunda, en una situación tan cotidiana como arreglar una bicicleta. Y una vez que el hijo estuvo ahí viendo cómo el papá hacía las cosas, y sobre todo cuando se logró establecer una comunicación más estrecha con el padre, se acercó más de modo que aun cuando el hijo se equivocaba, el padre lo corregía con paciencia, lo ayudaba… y entonces el hijo se siente amado, y por lo tanto se enriquece esa relación y convivencia con el papá.

Instruir con amor es la base de la educación

5) Es necesario explicar con amor. Cuántos padres asumen que el hijo sabe, pero la verdad es que no saben. No nacen sabiendo hacer las cosas. Luego los padres se desesperan y son impacientes, creen que son tan adultos como ellos, cuando los papás ya tienen treinta años en el mundo, cuarenta años, y piensan que sus pequeños hijos deben razonar como ellos. No, hay que instruirlos, hay que enseñarlos.

Los hijos no nacen sabiendo las cosas, hay que enseñarlos y esto requiere de mucho amor y paciencia como lo mencioné antes.

6) INSTRUIR es la base sobre la cual se trabaja en la educación de los hijos. Casi todo el tiempo es estar explicando, explicando, explicando y explicando. Eso es instruir. Instruir a un niño es explicarle algo hasta que entienda bien cómo hacerlo.

Cuántos padres o madres de familia se desesperan y quieren instruir a base de golpes, y eso no se debe hacer jamás. La disciplina tiene su lugar dentro de la formación de los hijos, pero ésta nunca tiene que ver con violencia ni maltrato, eso es otra cosa. Cuántos simplemente se concretan a estarle dando golpes a los niños que no hacen bien las cosas, aun cuando no se les ha explicado.

7) El amor de sus padres, es lo que motiva a un niño a aprender y hacer las cosas bien. El amor del padre para con él, es lo primero; que haya un interés por parte del padre, de querer estar con su hijo para enseñarle. Así el niño entiende que papá lo ama y en segundo, aprende que su papá le enseña cosas buenas.

Papá lo instruye, le explica una y otra vez hasta que él entiende, o que a través de la práctica aprende y hasta entonces ellos ya empiezan a hacer las cosas por sí solos. Pero ya aprendieron, ya entendieron, y ahora sí usted puede, en un momento dado, encargarle esa labor o responsabilidad, porque ya aprendió cómo hacerla. Pero eso representa tiempo, esfuerzo, negarse horas de diversión, aun de trabajo, de sueño. Explicar, educar o enseñar, siempre demanda tiempo de los padres. Es una responsabilidad sumamente importante.

8) Es conveniente que cada instrucción aprendida sea recompensada, con el fin de motivarlos. Desde una nota, un regalo, un abrazo, felicitarlo: “¡Hijo, bien hecho!” “Bien, ahora sí vente, vamos a jugar” “Te voy a llevar al parque que quieres” –o a la tienda, según la edad- o hasta sus padres le dejaron una nota ahí en su cama donde le dijeron: “Hijo, estamos muy orgullosos de ti, qué bueno que aprendiste a “x”. Te amamos.” Palabras y actitudes de los padres que sacuden el alma de los hijos, que les llega a lo profundo.

Por eso es muy importante reforzar esos hábitos y motivarlos siempre. ¿Quiere que su hijo aprenda valores? Pues enséñele los valores. A no decir mentiras, a que sea acomedido, que sea responsable, que lo que se le encargue lo cumpla, lo haga bien y en su tiempo. Todos esos son valores.

Pero mire, hay también una necesidad muy  grande, que se ha convertido en un gran problema y obstáculo a la hora de enseñar a los hijos:

9) Usted debe ser congruente con lo que enseña. Usted no puede pedirle a un hijo que no mienta, si usted miente; usted no puede decirle a su hijo que no grite, si usted siempre está gritando; no puede decirle a su hijo que sea acomedido, si usted nunca ayuda a los demás; tampoco puede decirle a su hijo que sea responsable en su escuela, si usted no se levanta a trabajar y no ayuda en los deberes de la casa.

Lo podrá hacer, pero entonces no habrá un aprendizaje real ni duradero. Si usted no pone el ejemplo, lo que va a despertar en su hijo es odio, amargura contra usted. “¿Por qué a mí me exiges, si tú no lo haces?” Será su eterno reclamo.

Recordemos que como padre de familia, tú eres el ejemplo, eres el líder, tus hijos te observan siempre y debes enseñar siempre con tu ejemplo. Si no lo haces, lo único que vas a hacer es despertar odio en tu hijo contra ti. Instruir es: primero explicar, luego supervisar cómo se está haciendo con el fin de corregir los detalles hasta que se logre el aprendizaje total, y tercero, hasta entonces, ya se delega la nueva labor o tarea aprendida.

Si el hijo ve en papá un ejemplo, va a ser más fácil aprender, porque nada lo va a confundir. Va a ver siempre cómo se hacen las cosas correctamente. Por ejemplo: el hijo ve que papá jamás le ha pegado a mamá, que nunca le ha faltado el respeto a mamá, entonces el hijo va a respetar a sus hermanas, a su esposa cuando crezca, sabrá que a las mujeres no se les pega.

Cuántos jóvenes tenemos en la calle que no respetan a la autoridad. En México hasta matan a los policías, les disparan ¿por qué? Porque en casa nunca hubo quien les enseñara a respetar a la autoridad.

10) Que no les hayas enseñado a tus hijos, siempre va a tener terribles consecuencias sobre sus vidas. Si papá es un holgazán que no respetaba al patrón en su trabajo, que siempre hablaba mal de su trabajo a la hora de comida con su familia, pues los hijos estarán aprendiendo a ser majaderos con sus patrones en el trabajo, con sus autoridades, gente quejumbrosa, no gente educada o responsable. No dudo que haya motivos de queja en un empleo, pero hay que saber cómo y con quién expresarlos. No es nada agradable ni sano estarle hablando así a la familia, enseñándoles a ser rebeldes, ser quejumbrosos y ser ingratos.

10 Recomendaciones en la Formación Académica

En cuanto a la educación académica, es muy importante el desarrollar habilidades. Hay que aprender a hacer cosas nuevas como sumar, leer, pintar, manejar computadoras, saber escribir, conocer cultura general, etc. Cosas que son importantes para la educación de nuestros hijos.

Quisiera mencionar también 10 recomendaciones o consejos prácticos para aplicar en la formación académica de los hijos:

1.- Como padre, no hay que recargarse en la escuela. La responsabilidad de educar es mayormente, de los padres. La escuela  es solamente un vehículo que tú puedes usar, una herramienta muy valiosa.

 

Tu responsabilidad respecto a la escuela, incluye desde luego, conocer cuál es la calidad de los maestros que están enseñando ahí, qué principios tienen, qué métodos de enseñanza estarán aplicando o la ideología bajo la cual van a estudiar tus hijos.

Padre de familia, tú tienes que aprender a examinar las escuelas donde van a estudiar tus hijos: qué valores morales les enseñan, qué disciplina, qué reglas, qué normas tienen, cómo es el ambiente, cómo son los compañeros de la escuela. Todo eso lo tienes que ver tú, no tu hijo.

Y sobre todo, que cuando tus hijos lleguen de la escuela, tú supervises también cómo les fue, qué aprendieron, cómo lo aprendieron, qué situaciones vivieron, cómo fue su conducta… no es simplemente decir: “Pues ya está yendo a la escuela, yo ya cumplí”. Las cosas no funcionan así.

La responsabilidad es de los padres. Tal vez durante el día, se los delegas a la escuela unas horas, pero regresando a casa, le preguntas a tu hijo cómo le fue: ¿Qué aprendió? ¿Qué problemas o necesidades tuvo? ¿Cómo lo trataron? ¿Cómo se portó? Etc.

Si el hijo está reprobando, le está yendo muy mal, no puede sacar las cosas y lo que hace papá es airarse y darle de cintarazos y no entiende que su hijo está sufriendo una persecución o acoso escolar, un bullying que lo tiene muy asustado porque quizás el grupo ya se le juntó para golpearlo. Entonces tratarlo así es por demás injusto, no solo maltratarlo físicamente, sino además por la injusticia de dejarlo así en un momento tan difícil en su vida escolar.

El  padre comprensivo entiende la situación. Entonces, el padre debe asumir totalmente su responsabilidad de educar a su hijo sin recargarse en la escuela, es el primer consejo.

2.- La mayor responsabilidad académica de los niños, es cumplir con sus tareas. Porque es su respuesta a la sociedad, es su cara pública, es el reflejo de su carácter responsable. Ya no es una situación donde el papá o la mamá están dando la cara en su lugar, o respondiendo por él.

El hijo tiene que ser responsable con lo que le encargó el maestro, desarrollarlo durante la tarde, o en las horas que no va a la escuela. Si en la mañana le dijeron que había que hacer determinada tarea, le enseñaron las bases o principios para realizarla, pues en la tarde tiene que aplicar esos conocimientos nuevos, responder y cumplir con esa tarea.

El muchacho tiene que tener ese hábito: ser responsable con lo que se le ha encargado. Ya no es la mamá la que va a hacer la tarea, ni el papá, sino el muchacho, y él tiene que entenderlo. Mamá y papá lo estarán supervisando, explicándole en los momentos complicados que no se entienda algo, pero hay que enseñarle mucho a nuestros hijos que resuelvan sus tareas conforme a lo que vayan aprendiendo.

Se les orientará, se les dirigirá. Si vemos que el problema es complicado y si en verdad vemos que el chico no puede, entonces veremos la manera de apoyarlo, pero finalmente se le induce para que él busque la respuesta, que él resuelva su problema, su tarea, no abandonándolo ahí, diciéndole solamente “tú hazlo”. No, sino: “Aprende a resolver tus problemas, y aquí estoy yo para apoyarte y si es necesario, te explico”.

3.- Que el objetivo de la vida escolar sea primeramente formar carácter. Esto significa que los hijos, durante el camino en sus niveles escolares, vayan desarrollando un carácter con virtudes como la disciplina, la honestidad, la responsabilidad, la superación personal, la sociabilidad, etc.

Es decir, que no solo vayan a la escuela a adquirir conocimiento o para pasar una materia, sino que la meta es: formación de carácter. Realmente lo importante en la vida de un alumno va más allá de memorizar algo o aprender. Se trata de que toda esa actividad escolar, le ayude a formar un carácter responsable y humano.

4.- En la primaria, es muy importante dar énfasis a la lectura, las tablas de multiplicar y la buena letra. Es sumamente importante que en la primaria nuestros hijos aprendan a leer y escribir bien, y qué importante es que se tenga una buena lectura de comprensión y sepan plasmar las ideas de lo que leyeron. Comprensión, redacción y multiplicación son la base de muchísimas actividades y empleos en la etapa adulta. La buena letra enseña a los niños a hacer las cosas bien, con esmero, con buena presentación y dedicación.

5.- Formar el buen hábito de la lectura en nuestros hijos. La lectura los hace críticos, que no se crean todo lo que escuchan, sino que saben bien de qué se les habla. Una persona con más conocimiento, es una persona con más amplio criterio y por ello es muy bueno que los niños lean, no importa la edad. Los niños pequeños, que lean con sus padres, con ilustraciones, siguiendo con el dedo lo que se les está leyendo mientras están escuchando la historia.

Es muy importante que nuestros hijos aprendan a leer. Vivimos en una generación en la cual se ve mucha televisión, y eso inhibe el razonamiento, inhibe mucho el desarrollo crítico, simplemente se está recibiendo y recibiendo información de una manera pasiva pero no se razona. La lectura es mucho más benéfica, es de hecho conocida como “el aeróbics de la mente”.

En México la lectura de comprensión es mala, y esto representa un problema de tipo cultural. En diversos estudios que se han hecho a nivel internacional en cuanto a la lectura, México es uno de los países con niveles más bajos: se lee poco y además eso poco, no se entiende. La lectura es un buen hábito que se debe fomentar en casa. Es preferible que el hijo se la pase leyendo un buen libro, que estar viendo la televisión, y por supuesto, que sean libros supervisados por papá y mamá, libros que les enseñen valores, que les enseñen principios morales que les puedan ayudar.

La televisión, como lo hemos ya mencionado en otros temas, transmite muchos programas con antivalores: transmite violencia, inmoralidad, promiscuidad. Un buen libro en cambio, puede desarrollar el pensamiento crítico en nuestros hijos, para tomar decisiones de manera sabia, para que puedan razonar las cosas, pensarlas.

6.- Seamos muy cuidadosos con las amistades de nuestros hijos. Sumamente cuidadosos. Los niños son muy influenciables, para bien o para mal. Pueden estar rodeados de compañeritos muy desordenados o también por amigos que están muy motivados en su desempeño académico.

Hay que tener mucho cuidado con el círculo de amigos de los hijos, porque los amigos pueden llegar a ser influencias tan malas, que destruyen todo lo que usted está queriendo levantar en sus hijos, sugiriéndoles por ejemplo, ideas que no ayudan a reforzar lo que usted ha estado enseñando.

Créame, es muy importante cuidar este aspecto. Vivimos tiempos muy difíciles en los cuales ya no es tan fácil confiar en cualquier persona, aun en aquel amigo que pueda ser sencillo, amable, pero pues la verdad no sabe usted cómo es la familia del muchacho, no sabe las cosas que el joven pueda estar viviendo en su casa. Tengamos mucho cuidado y observemos bien.

7.-  Es bueno reforzar actividades extraescolares. Ya sea enseñarles un idioma, un arte o un deporte pero sin llegarlos a saturar. En la formación académica siempre hay que ir avanzando conforme a la capacidad de nuestros hijos. Si él puede estudiar un idioma, si tiene esa capacidad aparte de la escuela, pues adelante, hágalo.

Si necesita una formación deportiva, adelante, es bueno que nuestros hijos practiquen un deporte, o el arte, la poesía, tocar algún instrumento, todo aquello que pueda complementar la educación de nuestros hijos. A veces implicará un mayor esfuerzo de tiempo y dinero para los padres, pero es nuestra responsabilidad suplirlo si es su necesidad o si tienen el deseo de aprender, o el talento.

8.- Siempre mantenga con su hijo una estrecha comunicación y una constante observación de su conducta mientras juega. Porque en el juego y en la comunicación tú te puedes dar cuenta cómo es él. Los niños pueden expresar muchas cosas al jugar porque se sienten en libertad y sale su carácter, dan a conocer libremente sus reacciones. Todos esos comportamientos deben ser observados por sus padres.

9.- Aproveche al máximo el tiempo de formación. El tiempo se pasa volando, la infancia de tus hijos, su adolescencia. En cada etapa es muy importante formarlos, ponerles disciplina. Trabajar con horarios te permite ir aprovechando bien el tiempo para que tu hijo no lo desperdicie y aprenda lo que debe aprender en cada una de esas etapas.

10.- Mantenga motivados a sus hijos, a aprender.  Séales usted de ejemplo, que sepan cuán útil es aprender, que les guste la escuela, que no sea una carga pesada, que disfruten leer, y estar aprendiendo cosas nuevas, que cada tiempo en la escuela puedan desarrollar un anhelo de conocer algo más, algo útil, algo que les ayudará a hacer las cosas en la vida de una mejor manera.

Porque cuando a los niños no les gusta la escuela, terminan por abandonarla. Hay mucha deserción escolar porque los hijos no están motivados. Entonces, es muy importante que nuestros hijos le encuentren sentido al aprendizaje, que puedan ver lo provechoso que es para ellos. Motíveles siempre y que sus hijos sigan el ejemplo de padres quienes siempre estarán aprendiendo también, y mejorando.

Estas fueron algunas recomendaciones dentro del aspecto académico. Recordemos que la responsabilidad de la educación es tuya, padre, madre de familia. Formemos hábitos, formemos valores y dediquemos tiempo también a la formación espiritual.

Formación espiritual

Dentro de la formación espiritual, es importante que nuestros hijos sepan que hay un Dios y que ese Dios, les provee, les ayuda, es un Dios que los ama, que es real y que el obedecerle es lo mejor para nuestras  vidas.

Aquí volvemos al punto que hemos reiterado en la formación académica y de hábitos: el ejemplo, papá. Tienes que ser ejemplo de modo que los niños vean que tú buscas a Dios.

En México tenemos un terrible problema: prácticamente las iglesias están llenas de mujeres. Generalmente cuando vemos que alguien quiere tomar la rienda de los hijos en lo espiritual, es la mujer. Es decir, el padre no va a la iglesia, no toma esa decisión, no le importa y con esas actitudes transmite un mensaje a los hijos: que Dios no existe y que lo espiritual no tiene trascendencia en la vida.

Luego llegan los niños a este tipo de razonamiento: “Mi mamá me lleva, me enseña que hay un Dios pero mi papá no sale del fútbol, luego se embriaga, se pelea y mi mamá termina igual que él, gritándole…” y todo ese intento de levantar una formación espiritual en casa, se viene abajo porque no están trabajando papá y mamá a la par en la formación espiritual de sus hijos.

Los niños son 100% espirituales, y eso facilita mucho su educación espiritual. A un niño hay que enseñarle a orar, que orar es hablar con Dios, es abrir el corazón, explicarle al Señor la necesidad y suplicar Su ayuda; que lean las Sagradas Escrituras, donde hay principios morales muy sólidos, donde está el testimonio de Jesucristo, que conozcan historias de personajes bíblicos; que aprendan a dar gracias por los alimentos, que aprendan a dar gracias con sus padres antes de dormir; todo ello es muy importante porque como le decía al principio, los seres humanos tenemos una parte espiritual.

Un médico psiquiatría dijo: “Las personas que buscan a Dios en una Depresión, salen de su enfermedad más rápido.” Y es que Dios nos ayuda de muchas maneras y es un Dios real, de modo que en la medida que fomentemos esa vida espiritual, podremos conocerlo y relacionarnos con Él.

Porque finalmente, no estamos hablando de algo fantasioso, fuera de la realidad o místico. El testimonio de que Dios ha ayudado a muchísimas personas es real, el testimonio que Él nos da de que existe, es muy evidente. Hay muchas cosas que hacen evidente Su presencia y Su ayuda, y es en familia donde debe promoverse esa atmósfera espiritual.

Si no existe ese ambiente, la influencia de Dios desaparece y se vive una vida totalmente apartada de Él, trayendo sus debidas consecuencias al hogar. Qué importante es que se fomente entonces, esa vida espiritual.

Que conozcan vidas ejemplares

Qué importante es también que nuestros hijos conozcan la vida de personajes ejemplares, como:

–          Mahatma Gandhi, que fue un promotor de la resistencia pacífica en la India, a quien se le conoce como “el apóstol de la paz” o “de la NO VIOLENCIA”, por obtener las cosas mediante la lucha sin violencia. Fue encarcelado varias veces por mantener sus ideales de justicia, y él hablaba de obedecer a la conciencia aun cuando fuera en contra de la ley civil. Se convirtió en un líder nacional y de hecho, fue un hombre que influenció mucho en su familia: su esposa, murió estando arrestada también porque tenía la gran influencia de su esposo.

–          Abraham Lincoln, Presidente de los Estados Unidos, quien abolió la esclavitud en ese país y es un gran ejemplo de perseverancia. Apreciaba los valores, sobre todo el de la libertad y la confianza. Nació en una familia con bases cristianas, fue asesinado y esto fue una pérdida muy dolorosa para su nación.

–          Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, las Escrituras hablan de Él como Dios hecho carne y podemos ver sus historias, narradas en los evangelios: historias reales de amor, de obediencia, de carácter, de servicio al prójimo.

–          Florencia Nightingale, una mujer conocida como “la madre de la enfermería” que decía: “la salud es un arte que toda mujer debe aprender” y cuyo desempeño en el área de la salud se basaba en la higiene y en el amor.

–          Amy Carmichel, una mujer defensora de las niñas en la India que decía: “en mi familia todos son ejemplares” porque esa vida piadosa y de amor al prójimo, esa vida devota, la aprendió de su familia.

–          Madre Teresa de Calcuta, un ejemplo de servicio humanitario. Se dedicó a servir a los pobres de entre los más pobres, simplemente por amor. Recibió el premio Nobel de la Paz, y desde que ella era muy joven oía esa vocecita interna que le decía: “tienes que hacer algo, no puedes quedarte con los brazos cruzados, si tú no lo haces, nadie más lo hará”, y esa voz la llevó a servir a los demás hasta el final de su vida.

Todos estos son solamente algunos testimonios reales, de personas ejemplares que pueden impactar la vida de nuestros hijos, que les permiten entender que hay una vida mejor, basada en principios, en valores morales, que les ayudan en su formación, a entender que la meta de la educación no es solamente saber hacer cosas que son bien pagadas en la sociedad o para hacerse ricos, sino que en la vida se viene a servir y amar al prójimo.

Que aprenden a no anteponer el dinero como el fin último de la vida, en esta vida tan materialista en la cual muchas veces lo que el dinero está trayendo es dolor, porque la gente lo quiere a cualquier precio y no entienden que tenemos necesidades espirituales, necesidades en el alma  que también deben ser suplidas.

Como en México, que por causa del dinero la gente se mata de una forma espantosa, no entendiendo que hay cosas mejores. Y nuestros hijos deben entender eso, pero debe surgir de un ejemplo en familia, de una enseñanza impartida en casa y que se refuerza con la vida ejemplar de los padres. Podemos ver entonces cuánto trabajo, cuánta dedicación se necesita para que un hijo pueda ser formado.

“Instruye al niño”

Termino mencionando un conocido texto de las Sagradas Escrituras:

“Instruye al niño en su camino,

y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.”

Proverbios 22:6

Las Escrituras muestran que si tú quieres que tu hijo llegue a viejo con buenos principios, hay que enseñárselos cuando es niño. En otras palabras, aprovecha la infancia para educarlo, es la mejor etapa para instruirlo.

“Instruye al niño en su camino” significa: enséñale a hacer lo correcto, enséñale a tomar las decisiones que le van a ayudar a salvar su vida. Enséñaselo en su niñez y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Si tú le enseñas buenos principios en su niñez, si eres un ejemplo, si eres una persona que con tu testimonio, tus palabras, tu amor y tus hechos lo instruyes, cuando llegue a viejo, Dios te promete que eso que le enseñaste lo va a seguir viviendo.

Y si eres una persona que le enseñaste a relacionarse con Dios, tendrá una oportunidad de vivir en paz en este mundo y sobre todo, teniendo una relación con el Creador, con la posibilidad algún día de ir a la vida eterna, y no solamente eso, sino que al vivir con esos principios en esta Tierra, podrá ser de mucha utilidad para la gente que está necesitada. Serán adultos con valores morales, personas con principios éticos, que anteponen el bienestar de los demás al bienestar propio.

Vivimos un tiempo en el cual la sociedad es cada vez más egoísta, más insensible, más cruel, más indiferente a las necesidades humanas, ¿por qué? Porque no se están fomentando los valores, no se están educando hijos y se está buscando la confianza en el dinero y en el placer, y se hace a un lado lo que es importante en la infancia del ser humano: El amor y la formación, su preparación para la edad adulta.

La enseñanza de valores se hace a un lado, la enseñanza del amor, de que es mejor dar que recibir, está despareciendo y las consecuencias las vemos hoy en adultos con mucho odio y maldad en sus corazones, que no recibieron esta educación en valores.

Ceo que toda conciencia humana aprueba una conducta honesta, tranparente, que busca el bien de los demás. Inculquemos pues, en nuestros hijos esos valores, esos principios y podremos tener una familia fuerte, con frutos dignos en esta sociedad llena de inmoralidad y maldad.

Si no enseñamos valores y si no educamos a los hijos, cuando venga el día de la calamidad, ellos no van a resistir porque no están preparados. Nuestra familia se va a destruir, no va a haber apoyo, va a haber abandono, desprecio, e indiferencia, y nos lamentaremos toda la vida de no haber trabajado en nuestras familias y no haber aprovechado la infancia de nuestros hijos para formarlos en lo bueno.

Padres, madres de familia, dediquemos todo nuestro amor y esfuerzo a educar a nuestros hijos. 

Los temas que se contienen en este sitio tanto en audio como en texto, son propiedad exclusiva de Esperanza para la Familia A.C., y está estrictamente prohibido utilizarlos con ánimo de lucro.

Comments are closed.