Cómo criar campeones III: “Librándolos de las presiones que más los afectan”

La conducta de nuestros hijos será moldeada en gran parte por la cultura y por el ambiente social en que se desarrollen.

La conducta de nuestros hijos será moldeada en gran parte por la cultura y por el ambiente social en que se desarrollen.

El ambiente social es determinante de la conducta

Quiero comenzar esta tercera parte explicando que la conducta de una persona es grandemente determinada por el ambiente social en el que vive.

     Para esto quiero enfocarme a los problemas dentro del hogar que tienen que ver con la desintegración, la pobreza, cuando hay situaciones difíciles, o influencias sociales negativas, ya que todo esto puede afectar la forma de pensar de nuestros propios jóvenes.

     Esto es importantísimo pues la conducta de nuestros hijos será moldeada en gran parte por la cultura y por el ambiente social en que se desarrollen.

     ¿Están tus hijos listos para hacerle frente a la cultura desenfrenada de las drogas, el alcohol, el sexo ilícito, la violencia, el crimen y la mala conducta?

     Nuestros hijos con tal de ganar la aceptación o una migajita de amor, estarán dispuestos a acceder a las drogas, al alcohol, y a conductas promiscuas. Sin embargo, los jóvenes pueden escoger entre lo bueno y lo malo: tienen la capacidad para hacerlo.

     Nuestra labor entonces como padres, es entrenar a nuestros hijos para que sean verdaderos campeones y que aprendan a escoger el bien. No importa que el ámbito social sea negativo; si nuestros hijos están preparados, ellos podrán enfrentarlo y además serán responsables de sus acciones.

     Recordemos que si nosotros brindamos valores o principios morales a nuestros hijos, ellos también podrán hacerles frente a todas esas situaciones que muchas veces son difíciles de sobrellevar por su corta edad o por la falta de capacidad para enfrentar las presiones sociales.

Educar e instruir a tus hijos va a requerir de un trabajo diario, continuo, de un esfuerzo increíble donde tú estés dispuesto a todo por ellos. No puedes escatimar ni un solo esfuerzo, recuérdalo bien.

     Es importantísimo que como padres de familia sepamos inculcar los valores correctos a nuestros propios hijos para que ellos puedan triunfar. Los valores morales son indispensables.

     Nuestros jóvenes sienten un vacío en sus vidas, no encuentran ellos un motivo por el cual vivir, por el cual decir: Yo quiero hacer frente a los problemas porque tengo esperanza que después de la muerte hay vida, y yo quiero alcanzar la vida eterna porque yo creo en un Dios vivo y verdadero, porque yo creo en mis padres, porque creo en los valores morales, porque estoy convencido de que no es correcto robar, ni mentir, no es correcto el utilizar drogas, o el alcoholizarme.

     Cuando esta mentalidad está en nuestros hijos, ellos están anclados en un punto fijo (los valores morales), que les impiden ser arrastrados por el mal.

     Tú sabes que el ancla le da estabilidad a un barco para estacionarse, para no dejarse mover de su lugar. Igualmente nuestros hijos deben de estar anclados de tal manera que puedan permanecer en su lugar, estables, que ningún sacudimiento, ninguna tormenta, pueda moverlos de sus valores y puedan permanecer firmes haciendo lo que es correcto.

     Entonces, es importante que nuestros hijos puedan tener valores morales, educarlos en ellos, enfocar a nuestros jóvenes a escoger un sistema de valores que sea el adecuado para sus vidas.

     Pero no solamente requerimos que nuestros jóvenes cambien externamente, o sea: Papá, te prometo que no voy a fumar, mamá, te prometo que no voy a beber alcohol.

     Necesitamos que nuestros jóvenes cambien interiormente, porque si ocurre un cambio interior en ellos, realmente tendremos la garantía de que van a ser campeones pues estarán convencidos de lo que es mejor para sus vidas.

     Cuando nuestros jóvenes viven sin esperanza, sin propósito o sentido en sus vidas, les estamos abriendo la puerta para que tomen caminos equivocados.

     Para que un joven pueda tener una vida estable es necesario que tenga una transformación real en su vida, que puedan reemplazar los valores negativos de esta sociedad por los valores positivos.

¿En qué cree la juventud actual?

     En una encuesta realizada recientemente en América Latina por un grupo de estudiosos sobre la conducta de la juventud, dijeron lo siguiente: El principal conflicto de nuestros jóvenes es el existencial.

     Esto significa que nuestros jóvenes, en su gran mayoría sólo piensan: nací en este mundo, ahora vivo y voy a morir. Más de eso no conocen, no saben que después de la muerte hay vida, hay esperanza, hay una vida superior, excelente, preciosa, la cual pueden ellos vivir… pero no aspiran a ella.

     ¿Sabes tú cuál es el credo de muchos jóvenes el día de hoy? ¿Sabes cuál es su cultura? El materialismo. Se les ha vendido la idea que entre más cosas posean más felices serán. Esto es lo que les inculca nuestra sociedad actual.

     Hoy los jóvenes también buscan la cultura de las emociones, la cultura del placer: si algo no es emocionante, si algo no produce mucho placer, no sirve. Esta cultura ha tomado un lugar importante en la vida de nuestros jóvenes.

     Si vemos cómo era la vida hace 30, 40, 50 años atrás, observaremos que la aspiración de un joven común era trabajar para costearse sus estudios Hace 40 años aspirábamos a trabajar, teníamos nuestra tiendita afuera de la casa, que era una pequeña mesa con dulces que sacábamos, o aguas frescas, o muchas veces hasta tomábamos cosas del refrigerador de mamá para venderlas a las personas que pasaban por la calle porque queríamos ganarnos el dinero.

     El dinero no era tan fácil, la cultura no era de poseer, sino más bien de superarse. A todos se nos inculcaba que si no teníamos una profesión, íbamos a ser unos verdaderos ignorantes y nos íbamos a morir de hambre.

     Antes se nos enseñaban las cosas más sencillas: el trompo, el balero, la canica, y claro, jugábamos en la casita del árbol o a las escondidas en la calle.

     Hoy en día se le enseña al joven que poseer un automóvil, que tener una tarjeta de crédito, que ingerir bebidas alcohólicas, que darse grandes parrandas y desveladas y vivir una vida desenfrenada, poseer un celular, o gozar de vacaciones en Cancún, o en Miami es realmente la meta que deben de buscar como jóvenes.

     ¡Qué equivocada está nuestra sociedad! Porque los estamos encaminando a valores totalmente distintos y opuestos, que los van a dejar más profundamente vacíos en sus personas.

     ¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? Es la pregunta de muchísimos jóvenes. El credo repito, es: Nací, ahora vivo y voy a morir.

     Como si la vida fuera tan corta que debiera vivirse al máximo de intensidad: “extrema”; ésta es una palabra muy comercial y se refiere a que le des vuelo a la hilacha hasta que te canses.

Las vidas de muchos jóvenes carecen de sentido

     Hoy como nunca tenemos jóvenes deprimidos, jóvenes adictos al alcohol, adictos a las drogas, al sexo; son las personas más rebeldes, más infelices, más vacías, más propensas al crimen y otros delitos y que además cuando llegan al matrimonio, llegan directamente al fracaso, porque no tienen bases, ni valores, ni han llenado su vacío existencial.

     Qué importante es esto, vea usted, las vidas de nuestros jóvenes carecen de sentido. No tienen un propósito más alto nuestros jóvenes que el poseer automóviles o bienes materiales. Tampoco hay una restricción para que eviten las malas conductas en sus vidas.

     O sea, hoy en día todo lo negativo es tan fácil de alcanzar para ellos. Muchísimos jóvenes pueden conseguir droga y alcohol. No hay ningún sistema legal en nuestro país y en muchos otros de América Latina que pueda frenar la ola desencadenada de alcoholismo, drogadicción e inmoralidad sexual.

     Esto abre las puertas para que nuestros jóvenes a unos metros de la escuela puedan consumir bebidas alcohólicas, aparentemente coolers o bebidas tropicales, pero lo que están haciendo es intoxicándose con el alcohol, y está demostrado que el alcohol es etanol, y es adictivo, además de producir un efecto depresivo.

     O sea, momentáneamente excita, pero el efecto posterior es depresivo. Una de cada diez personas que se quitan la vida tiene que ver con un consumo de alcohol exagerado.

     El psicólogo Andrew Weber, de la Universidad de Hawai, luego de haber realizado una investigación ligando la experiencia espiritual a la conducta de los adolescentes, encontró que cuando un joven tiene una experiencia espiritual real con Dios, ese joven va a poder evitar los venenos culturales y sociales que lo acechan.

     En una entrevista realizada a muchos jóvenes de varias universidades de Estados Unidos, de México y Latino América, muchos de ellos respondieron: Dame algo en qué creer; o sea: provéeme a mí de respuestas, algo real en qué creer.

     ¿Sabes tú que muchos jóvenes no tienen bases para creer en algo? Simplemente no creen en nada. No creen en los valores, no creen que es bueno no robar, o abstenerse de herir, matar, o adulterar. No creen, no tienen conciencia real del valor de las leyes morales.

     Por eso ves que los jóvenes son atrevidos, desafían los límites de la cordura y muchísimos de ellos mueren el fin de semana en accidentes de automóvil bajo los efectos del alcohol; muchos de ellos van como las reces al matadero: para ser sacrificadas.

     Nuestra sociedad está intoxicada con valores que no ayudan a preservar la moral de nuestros jóvenes. ¡Qué vergüenza, nuestros jóvenes no merecen eso!

     Se hacen campañas para frenar el crimen, para frenar la ola de violencia, pero no vamos a la raíz. Queremos cambiar las malas conductas de muchísimos jóvenes y adolescentes en las escuelas públicas o privadas pero no vamos a la raíz.

     Tenemos que quitarnos la máscara y ser sinceros; dejemos de andar jugando y tomemos las cosas con seriedad si es realmente nuestra intención ayudar a nuestros jóvenes.

¿Es posible que los jóvenes cambien?

     Tenemos testimonios hermosos de jóvenes que han cambiado, que salieron del egoísmo, de la maldad, de la brujería, de la adoración a Satanás, de los vicios, y que ahora son jóvenes saludables que están triunfando sobre distintos retos y están venciendo las presiones de este mundo.

     Tú te preguntarás cómo pudo haber sido este cambio y cómo es posible que además permanezcan practicando lo bueno, libres de la maldad que los oprime. Bueno, te daré sólo un ejemplo para que te des una idea:

     Hace muchos años en una de las ciudades principales de Estados Unidos hubo un crimen cometido por un joven estudiante quien amenazaba con una pistola a sus compañeros haciendo una pregunta: ¿Crees en Dios?.. ¿Crees en Dios?.. ¿Crees en Dios?

     Una de las jóvenes amenazada con la pistola en su cabeza respondió: Sí, creo en Dios. Al instante el joven le disparó.

     El nombre de esa muchacha es Cassie Bernal, y ella nos ilustra el poder de tener una creencia verdadera en Dios para vencer las presiones de su generación. Ella prefirió morir que negar a Dios.

     Tú dirás, ¡qué exageración! ¡Qué fanatismo! De ninguna manera, eso solamente nos habla de que nuestros jóvenes necesitan algo en que creer.

     Uno de los principales problemas por el cual los jóvenes son destruidos es precisamente porque no tienen una verdad, un fundamento en el cual creer. La mayoría no encuentra respuestas a sus preguntas.

     Sin una ancla espiritual nuestros jóvenes son dejados a merced de una sociedad tóxica que provee pocas respuestas a sus muchas interrogantes.

     La cultura popular, más que ofrecerles una ayuda, les bombardea de imágenes, películas y música que exaltan el sexo inmoral, el libertinaje, la rebeldía. El mensaje es: haz lo que te dé la gana.

     Tal vez para algunos pareceré un poco puritano en mi manera de ver las cosas, pero yo tengo que hablar la verdad, mi compromiso no es con nadie más que con los jóvenes a quienes amamos entrañablemente y no importa que por ello seamos tachados de puritanos, lo importante es hablar la verdad al precio que sea.

     Hay una gran necesidad en muchos jóvenes de llenar su vacío y realmente son pocos los lugares donde ellos pueden apagar su soledad y el mejor lugar, el principal, es el hogar.

     Y aun si el hogar está deshecho, joven, yo quiero darte esperanza el día de hoy y decirte que todavía puedes encontrar el lugar dónde llenar tu vacío existencial.

Reflexión para los padres

     Quiero que reflexionemos en el valor de la familia y la importancia de los padres para el bienestar de los jóvenes.

     ¿Quién mejor que los padres para elevar la dignidad propia de nuestros hijos? ¿Quiénes como papá y mamá para ayudarles a superar los problemas propios de la infancia y la adolescencia?

     Somos los padres quienes debemos cuidar el temperamento de nuestros hijos e instruirlos en tener dominio propio en sus pasiones, deseos y conductas, de tal manera que puedan tener una salud física, mental y espiritual.

     Padre de familia, responde a estas preguntas:

–   ¿Quién   influirá  en   la  conducta de tus hijos?

–   ¿Quién fortalecerá a tus hijos  para   que no   sean   intoxicados  con   los   valores incorrectos de nuestra sociedad?

–   ¿Quién puede ayudar a tus hijos a vencer las presiones grupales?

–   ¿Quién ayudará a tus hijos durante su etapa inicial de desarrollo, cuando el cerebro está en formación?

     La opinión de los especialistas de la conducta humana es: Todo depende de la familia del niño.

     Todo depende de la familia del niño; no hay nada mejor que una familia saludable. Una familia estable sirve como amortiguador y escudo para los muchachos, para protegerlos contra las fuerzas que contribuyen a una mala conducta, rebelde y violenta.

     Un estudio en la Universidad de Columbia, del Centro Hospitalario Roosvelt en Nueva York, recaudó la siguiente información:

La desintegración de la familia es causa principal de las malas conductas, rebeldía y violencia en los adolescentes y jóvenes. La familia es importante porque impulsa a los adolescentes a los valores que favorecen a la comunidad.”

     ¡Cuánto puede lograrse en un joven y aun en la misma sociedad cuando brindamos a los hijos una familia unida y saludable!

     Cuanto mejor eduquemos a nuestros hijos, la comunidad será también beneficiada: vamos a disminuir la tasa de crimen, el consumo de narcóticos, de alcohol, los índices de deserción escolar, de suicidio, etc.

      Muchísimos sociólogos, coinciden en lo siguiente:

Si queremos reducir la tasa del crimen y
tener mayor seguridad   en nuestras
calles, vayamos a la familia,  ahí   es
donde se educa a los hijos.

     Vea   usted,   los  mismos  sociólogos  lo están afirmando. ¿Queremos una mejor sociedad? Tengamos mejores familias.

Tiempo para criar hijos

     Hoy en día nuestra sociedad ha caído bajo la tiranía de la palabra tiempo.

No hay tiempo para comer, no hay tiempo para dormir bien, el tráfico hace muy difícil el movilizarnos, los problemas, las ansiedades; el tiempo es corto.

     Los padres a veces pasan diez o doce horas trabajando y cuando los dos laboran, obviamente sólo llegan a la casa a dar un respiro, darse un duchazo, dormirse, y los hijos… ellos quedan completamente desatendidos; me refiero en el área moral, espiritual y emocional.

     El tiempo envuelve cantidad y calidad de conversación. La interacción entre padres e hijos es de impacto positivo en el desarrollo del niño.

     Es obvio que las obligaciones del padre o la madre que trabajan o que están estudiando, muchas veces son un impedimento para brindarles mayor atención a los hijos, pero se pueden obtener espacios de calidad aún así, dedicándoles el tiempo que merecen.

     El incremento de horas de trabajo no deja tiempo para la familia. En Japón por ejemplo, se nos dice que los padres de familia dedican un promedio al día de diecisiete minutos para cada uno de sus hijos.

     Japón ha lanzado una campaña para que los padres pasen más tiempo con los hijos. Es uno de los principales países industrializados del mundo y ha entendido el valor de la familia. Sin embargo, tiene al mismo tiempo el primer lugar de suicidios en jóvenes a nivel mundial.

     Hoy  Japón ha lanzado una de las campañas familiares más maravillosas de todos los tiempos, donde dicen: “No importa que nuestro país deje de ser un país rico, pero que sea un país rico en familias”.

     Cuando en Japón se hacen este tipo de declaraciones, es porque están dando importancia a la familia, ¿no lo cree usted? Valórelo por lo que usted mismo escucha y se informa diariamente.

     Si los padres no pasan tiempo con sus hijos, sus valores van a ser moldeados entonces por sus compañeros, amigos y por la cultura popular la cual ya mencioné, que es adicta al placer y a la emoción.

En busca de alguien a quien imitar

     El padre debe ser un ejemplo, un modelo a seguir. Nuestros hijos están desorientados, necesitan alguien digno de imitar, un faro que los pueda iluminar y les diga: este es el camino.

     Lo que realmente anhelan los adolescentes, según una reciente entrevista es: alguien a quien imitar.

     Pero tristemente los padres son considerados enemigos de sus hijos y los hijos por lo tanto no quieren imitar la conducta de un padre violento o un padre que le fue infiel a su esposa, o un padre que no lleva dinero a la casa, o que se la pasa tomando cerveza todo el día.

     ¿Cómo van a querer los jóvenes imitar a un padre así? Dos cualidades son importantísimas para ser un padre modelo:

     Primeramente tenemos a un padre comprensivo, aquel que realmente entiende el momento difícil que atraviesa su hijo y además va a hacer todo lo que esté a su alcance para poderlo ayudar.

     La segunda cualidad del padre modelo es ser amigo y líder; de esta manera logra conocer la vida de su propio hijo.

     Tú debes como padre de familia conocer la vida de tu hijo, volverte amigable a él, darle respuestas a sus muchas preguntas. No importa que ya sepas la respuesta, aprende a escuchar, y en vez de darles las respuestas rápidamente con tal de quitártelos de encima, aprende a escuchar.

     No des la respuesta rápidamente papá, mejor dile a tu hijo: lo que me preguntas yo te lo podría responder, pero ¿qué piensas tú al respecto? Esto va a llevar a nuestros hijos a ser más razonables.

     Algo que están perdiendo nuestros jóvenes es precisamente la razón y nosotros debemos de fomentar el raciocinio a través de conversaciones, platicándoles nuestras principales experiencias de cuando éramos jóvenes, haciéndoles preguntas.

¿Cómo puedo convertirme en un padre ejemplar?

     Muchos padres nos preguntan: ¿qué debo hacer para convertirme en un padre modelo? Hay tres claves:

1. Estar disponible. Déjale saber a tu adolescente que estás disponible, mantén abierta la puerta de la comunicación para toda pregunta y duda que él tenga. Que ellos vean que cada vez que se te acercan, tú les abres la puerta.

2. Aprende a escuchar. No basta con decir: aquí estoy. Pon atención a las necesidades que te presenta tu adolescente, dile: Aquí estoy hijo, también te quiero escuchar, quiero aconsejarte.

3. Trasmite cariño. Nuestros hijos tienen una imperiosa necesidad de cariño y de muchísimo amor. Que tus hijos encuentren en ti esa fuente de afecto inagotable.

Los hombres de ciencia hoy en día le están dando una importancia asombrosa al amor, porque muchas familias se han visto afectadas al no saber cómo prodigar amor a sus hijos.

     Muchas madres que sufren la infidelidad de su esposo, o el dolor de un hijo alcohólico, se sienten tan solas porque no tienen el respaldo de sus maridos y guardan resentimiento en sus corazones, quedando incapaces para amar a sus hijos y prodigarles cariño.

     Quiero que sepas mamá, si tú realmente quieres ayudar a tus hijos, que las investigaciones han revelado que el amor constituye la experiencia más importante de la vida del hombre o de la mujer.

     Así que no detengas tu amor ni tus caricias a tus hijos, ellos necesitan recibir de ti el calor que sólo una madre puede brindarles.

     Estoy hablando de un amor puro, limpio, desinteresado, que busca el bien de los demás, sin importar que nosotros no lo tengamos, y ése es el amor de Dios.

El amor de una madre es insustituible

A través de diversas observaciones realizadas por médicos investigadores, se ha descubierto que el amor es parte de la nutrición de los niños, y juega un papel esencial en su desarrollo físico, psicológico y espiritual. El amor es necesario.

     Varios estudios llevados a cabo por el doctor René Spitz en Nueva York, sugieren que el amor es importantísimo para el desarrollo. Él estudió aquellos niños que no tenían madres que les prodigaran cariño, y niños que sí tenían madres; el resultado fue asombroso:

     El coeficiente intelectual de los niños con madres cariñosas superó a aquellos que no tenían mamá; también el nivel de vida fue superior en los niños que tenían una mamá afectuosa y cariñosa. De los que no tenían mamá, algunos de ellos murieron: 234, solamente porque no tenían el cariño de sus padres.

     El mismo estudio probó también que cuando se le priva de amor a un joven, éste se ve privado emocionalmente y da retrasos en el crecimiento y desarrollo, en la personalidad y en su conducta.

     Por eso encontramos jóvenes que son criminales, antisociales, neuróticos, alcohólicos, porque cuando eran pequeños no tuvieron afecto ni cariño, y ellos al buscarlo, se extraviaron en otros campos.

Nuestros hijos deben sentirse muy amados

     El doctor Adrian van Berd, en su libro “El Niño No Deseado” dice lo siguiente:

    “El rechazo materno puede considerarse como el factor causante de casi todos los tipos y casos individuales de neurosis o de problemas de conducta observados en los niños. La criatura construye su imagen alrededor del afecto de la mamá y del papá”.

     O sea, si el papá y la mamá son cariñosos, el niño entonces cuando nace está dotado de todos los impulsos necesarios para desarrollarse como un niño amoroso y armónico.

     Si él es amado va a aprender a amar, pero si él no es amado se va a volver superficial en sus relaciones con los demás seres humanos, se volverá insensible al dolor de los demás.

     ¿Acaso pensabas que al nacer los niños son criaturas infernales, de guerra, o son de nacimiento consumidores de alcohol y drogas? De ninguna manera, permíteme decirte que es todo lo contrario. 

Los temas que se contienen en este sitio tanto en audio como en texto, son propiedad exclusiva de Esperanza para la Familia A.C., y está estrictamente prohibido utilizarlos con ánimo de lucro.
Clasificado como: , ,

Comments are closed.