Cómo criar campeones II: “Lo más importante para nuestros hijos”.

Muchos padres se están enfrentando a un gran problema en casa: el niño ingobernable, aquel que no se deja dominar.

Muchos padres se están enfrentando a un gran problema en casa: el niño ingobernable, aquel que no se deja dominar.

El niño ingobernable

Muchos padres se están enfrentando a un gran problema en casa: el niño ingobernable, aquel que no se deja dominar.

     Recuerda que los niños nacen sin límites y que nosotros como padres somos responsables de poder establecérselos de tal manera que aprendan a vivir bajo autoridad, frenar sus pasiones, formar hábitos, saber conducirse, no ser vencidos por los vicios, etc.

     Si observas que tu adolescente es indomable, la razón puede ser que no supiste invertir los mejores años de su vida en la educación, y no sólo académica, sino me refiero a haber criado a tu hijo en sus primeros años de vida. Ahora el jovencito es más bien para ti un gran dolor y solamente está reflejando una intensa necesidad en su vida.

Por ello es necesaria entonces una mayor comunicación. Diálogo, en lugar de pleitos y discusiones, o batallas incesantes con esta clase de hijos, las cuales no son buenas ni favorecen su desarrollo.

     Lo primero que hay que abrir es la comunicación; entender el por qué de las acciones de ese joven y qué hay detrás de ellas.

     Para esto debes educarte como padre. Provéete de buenos libros, serios y responsables que hablen sobre cómo debe tratarse a un niño en las etapas tempranas, o de la adolescencia. Qué importante es prepararte para ello. Debemos conocer las etapas en que viven nuestros hijos.

     Tu hijo estará tratando de encontrar su camino hacia la adolescencia. Él está tratando de imaginarse quién es él, a dónde va.

     Observarás que tu adolescente cambia de dirección o pensamiento frecuentemente; de pronto hace cosas opuestas en el mismo día y de repente trae tal forma de vestir, de pronto quiere escuchar tal tipo de música, o quiere unirse a tal grupo de amigos, y en un instante todo ha cambiado.

¿Qué le pasa? Estás viendo a un adolescente tratando de separarse de su niñez. Ahí es donde tú tienes que acercarte y no descansar en el hecho de que ya es adolescente o ya tiene sus amigos o su forma de vida.

     ¿Es poco tiempo el que lo ves? ¿Está mucho tiempo en la calle y tú mucho tiempo en el trabajo? Esto no puede ser así. Deberás hacer todo lo que esté a tu alcance para estar cerca de él pues él tratará de acoplarse a los valores de este mundo los cuales son cada día más corruptos.

     Tus hijos se convierten en seguidores de artistas quienes descaradamente, mujeres con mujeres se besan de una manera provocativa en la boca diciéndole a tu hija “no tiene nada de malo ser lesbiana”, o a tu hijo “no tiene nada de malo que seas homosexual”,“no es malo tener varios actos sexuales en la vida”, etc.

     La influencia aún contra el matrimonio y la familia es muy palpable: analizando muchas canciones de rock pesado te darás cuenta que están estimulando a tu hijo fuertemente hacia la rebeldía contra sus padres diciéndole que son un estorbo.

     Pero si tú no estás cerca de ellos, si tú no conoces sus luchas, sus tentaciones, sus necesidades, ellos terminarán separándose de ti, y tú de ellos y serán vencidos.

¿Qué hace a mi hijo ser ingobernable?

     Primero debes preguntarte: “¿Qué hay detrás de la conducta ingobernable de mi hijo?” Es decir, ¿tu hijo usa drogas? ¿Está teniendo una vida sexualmente activa? ¿Es rudo y áspero contra ti o contra tu esposa? ¿Se quiere ir de la casa? ¿Está participando en una pandilla o grupo que lo esté afectando? ¿Ha tenido intentos suicidas? ¿Es adicto al alcohol?  Pregúntate.

     Es importante que trates de clarificar su identidad y describir los problemas que hacen que tu hijo se vuelva tan rebelde o indomable.

     Es nuestra responsabilidad conocer lo que nuestros hijos viven y lo que les afecta.

     La adolescencia podemos decir que es fascinante, pero está llena de cambios, y como padre debes de estar conciente de ellos.

     Uno de los principales efectos en el paso de la niñez a la adolescencia es el cambio hormonal y es el primero que ocurre en esta etapa. Sin embargo los efectos de las hormonas en el cuerpo aunque son benéficos, también son explosivos.

     Tu hijo a veces ni sabe lo que está pasando dentro de él pues hay muchísimos cambios en su forma de pensar, en su conducta, empieza a aparecer un cuerpo más masculino o más femenino según el caso.

     Otra fuerza que actúa en el cambio del niño hacia el joven es la presión social. Ésta consiste en que tu hijo empieza a identificarse y a descubrir un mundo para él totalmente nuevo.

     Tu niño de 12 ó 13 años de edad de pronto despierta y ve alrededor de él un mundo que está poblado de gente de su edad y su más grande temor en ese momento es el ser rechazado por sus amigos, por lo cual hará todo lo que esté a su alcance para lograr la aceptación de ellos.

La presión grupal

     Para ejemplificar lo que llamamos “presión social” o “presión grupal”, quiero narrar a continuación un testimonio que leí sobre un adolescente.

     Rolando dice que los 13 años fue su peor edad. Él y su familia se mudaron a otra ciudad el verano antes de que empezara su segundo año de secundaria. Quizás Rolando se hubiera negado a tomar el cigarro que le ofrecieron camino de la escuela a casa después de mudarse, cuando empezaba una nueva vida y trataba de ganarse la aceptación de sus amigos.

     Ellos le ofrecieron un cigarro, y aunque él no fumaba, con tal de no perder la aceptación de sus compañeros, y por la presión que ejercían ellos sobre él, tomó el cigarro y trató de fumar.

     Cuando los nuevos amigos de Rolando se enteraron de que sus padres trabajaban y lo dejaban solo por largas horas después de la escuela, empezaron a acompañarlo a su casa.

     Una tarde, Ramiro, aquel amigo de Rolando que le había ofrecido precisamente el primer cigarro, llegó con cervezas y cigarros a la casa. Empezaron a tomar y fumar. De pronto Rolando se dio cuenta que sus padres estaban por llegar y se dio prisa por sacar a sus amigos de la casa, pero los padres alcanzaron a darse cuenta del desorden, y regañaron duramente a Rolando.

     Dos días después, cuando él todavía estaba castigado, la policía lo detuvo por robar en una zapatería. Sus amigos lo habían presionado para que hiciera la gracia de salir  de ese lugar usando un par de zapatos caros, y dejándolo solo al momento de escapar, lo detuvo un empleado. Las consecuencias fueron muy tristes para el joven.

     La presión grupal. ¿Cuántos adolescentes estarán dispuestos a hacer lo que sea con tal de ser aceptados? ¿Cuál es el costo que pagarán? ¿Fumar, drogarse, volverse consumidores de alcohol, practicar el sexo antes del matrimonio, contraer alguna enfermedad sexual como el SIDA o volverse criminales?

     Cuidado papá y mamá, tal vez no te imaginas la poderosa influencia que persigue a tus hijos adolescentes.

Entrenador de campeones

     Hoy en día en los campeonatos mundiales, los grandes atletas reconocen la importancia de su entrenador. Agradecen el tiempo que les dedicó, la importancia que les dieron, agradecen su experiencia y sus consejos, todo lo cual los lleva a triunfar.

     ¿No será igual con nuestros hijos? Quizás no somos entrenadores de atletas, pero sí de hijos, y es nuestra responsabilidad como padres el conducirlos a la victoria.

     Yo te pregunto hoy papá, ¿has fomentado una atmósfera de amor, una atmósfera dulce y agradable para que a tus hijos les guste estar en casa?

     ¿O por el contrario, tu hijo se siente rechazado por ti, frecuentemente te ve discutir con tu esposa, o sus hermanos discuten entre ellos y lo tratan mal?

     Tú tienes que vencer esos obstáculos y convertir a tu familia en un refugio que refuerce los valores morales y cristianos de tu hijo para que pueda hacerle frente a la presión de nuestra sociedad.

     Conocí un hogar donde los padres estaban batallando muchísimo con la hija menor. Tenía cambios de conducta extraños, rebeldías, iras inexplicables, pero lo más hermoso fue ver cómo esa niña adolescente se fue estabilizando en la medida que recibía el buen ejemplo de sus hermanos mayores.

     El ejemplo de ellos hacia una vida recta, pura, limpia, fue suficiente para que esta chica cambiara totalmente su conducta errónea.

     La presión grupal no siempre es negativa. Busquemos influencias positivas para nuestros hijos.

El miedo al rechazo

     El investigador Mc Dowell en este tema sobre la presión grupal de los adolescentes, comenta lo siguiente:

  “Cualquier divergencia en lo que es considerado como forma normal de hablar, de vestirse o de actuar para tratar de integrarse a un grupo, puede resultar en objeto de burlas y rechazo.”

     Esto nos muestra el por qué muchos jóvenes son objeto de burlas y rechazo cuando tratan de actuar correctamente en su grupo de amigos practicando los valores que sus propios padres les inculcaron en el seno familiar.

     Esteban, un muchacho de 16 años que cursa la secundaria lo expresó así:

     “Mis amigos quieren hacer cosas que yo sé que no son buenas y que no son cristianas, pero es difícil no seguirles la corriente. Supongo que esto significa que mis amigos no son buenos para mí, pero saberlo no hace que las cosas sean más fáciles de enfrentar… simplemente a nadie le gusta ser el raro”.

     En otras palabras, hoy ven como a “un tonto” o como a “un raro” en las preparatorias al joven que no fuma, que no toma, que no tiene relaciones sexuales, que le gusta el trabajo, el estudio, que busca obedecer a sus padres. Lo ven como un desadaptado.

     Vea usted la clase de sociedad que estamos formando y la clase de retos que enfrentan nuestros hijos.

     Sin embargo, cuando cruzan de la niñez a la adolescencia y llegan a la secundaria, sus amigos serán una gran influencia para ellos y con tal de no perder su amistad o recibir burlas de ellos, harán todo lo posible por mantener su aceptación.

     Conocí otro caso en una consejería familiar de una niña, aproximadamente 11 años de edad.

     Tenía un lindo carácter y excelente formación académica, moral, ética, aun cristiana. Sin embargo, al entrar a la secundaria, llegó a tal grado de depresión porque sentía mucha indignación al no ser aceptada por sus compañeras, lo cual la hacía sentirse triste y sola.

     Empezó a cambiar su manera de vestir y de comportarse. Trató de imitar a sus compañeros, incluso comenzó a hablar como ellos. Empezó a corromperse y los padres se alarmaron intensamente. ¿Qué le está pasando? -dijeron- era la presión grupal.

     El doctor Bruce Normon, comenta lo siguiente al respecto:

“Pocas cosas hay que atemoricen más a los padres que la presión de los amigos en sus hijos. Observamos a los adolescentes en nuestros vecindarios o en las escuelas locales y temblamos.

Escuchamos el chirrido de las llantas cuando aceleran de golpe en medio del tránsito, vemos una pandilla de jovencitos mal vestidos pasando el tiempo en una esquina favorita.

No dejamos de ver muchachas vistiendo ropa seductora o en conversaciones plagadas de malas palabras. También oímos de fiestas desenfrenadas y lo fácil que es conseguir la droga en las escuelas.

Todo esto nos hace especular sobre sus normas morales, su consagración, y sus actitudes”.

     ¿Hacia dónde van nuestros hijos? ¿Qué futuro les espera si no velamos responsablemente por ellos?

No hay exentos

     Ninguno de nuestros hijos está a salvo de la presión grupal negativa. Hasta los adolescentes de buenas familias nos preocupan.

     Una encuesta que desarrolló el investigador Mc Dowell en diferentes iglesias con creencias cristianas arrojó estos resultados:

1.   Dos de cada tres, el 66% de estos jóvenes supuestamente cristianos,  mienten a menudo  a  uno  de sus  padres o a algún otro adulto.

2.   Seis de cada diez, 59% han mentido a sus compañeros.

3.   Casi la mitad,  el  45%  miraba  películas restringidas moralmente.

4.   Uno de cada tres, 36%  había copiado en un examen.

5.   Casi dos de cada cuatro, había fumado un cigarrillo o usado algún otro tipo de tabaco.

6.   Uno de cada cinco, el 20% había intentado lastimar físicamente a alguien.

7.   Uno de cada nueve, o sea un 12% se había embriagado.

8.   Casi  uno  de   cada  diez,   un 8%  había utilizado drogas ilícitas no recetadas.

9.   Más de la mitad, el 55% se ha prestado a actos inmorales sexuales e inclusive, han tenido relaciones sexuales antes de cumplir 18 años.

     Estamos hablando de una encuesta realizada a 3,795 adolescentes de iglesias con creencias cristianas. No, papá y mamá, nadie está exento. La presión grupal no respeta al bueno, ni al que tiene bases morales.

El bombardeo de invitaciones negativas

     Sharon Scott, ex directora de un programa de intervención juvenil del Departamento de Policía en Dallas, Texas, dice así:

  “Pueden ser más fuertes para el niño aquellas presiones sobre las cuales su familia no tiene la preparación para enfrentarlas. Estilos de vida súper técnicos reducen la calidad de la interacción del adulto con sus hijos, a la vez que aumentan los mensajes e invitaciones negativos hacia los niños”.

     Nuestros hijos no solamente están siendo bombardeados con mensajes de oportunidades externas que escapan de su control, sino lo peor es que muchas veces no reciben en casa el refuerzo que necesitan para resistir estas presiones negativas. Esto es lo que dice esta trabajadora de la policía. ¡No lo reciben en casa!

     Por un lado vemos que la estructura familiar se ve afectada por el adulterio, el divorcio, la violencia, el alcohol, etc. Pero por otro lado la misma sociedad se va corrompiendo y va haciendo un efecto negativo sobre los hijos.    A través de los medios de difusión, los niños aprenden a una edad mucho más precoz que antes, y por supuesto imitan lo que ven.

     Los medios de difusión también refuerzan la presión de los amigos, por ejemplo: “si quieres tener una buena personalidad debes usar esta marca de ropa… o, debes tomar este tipo de cerveza”.

     Los especialistas en conducta, sea en el ramo policiaco, educativo, médico, etc., opinan en común que nuestros hijos adolescentes están siendo bombardeados por diferentes causas internas y externas como acabo de mencionar.

     El jovencito que no se siente comprendido y adaptado en casa, cuyos padres pelean, cuyos hermanos lo tratan mal, cuyos padres están siempre trabajando o son indiferentes, buscará la manera de llenar sus necesidades de aceptación y aprobación mediante sus amigos cueste lo que cueste, sean buenos o no.

Cómo criar campeones

     A continuación mencionaré una serie de consejos prácticos para ser ese entrenador que con dedicación lleva a sus hijos a la victoria en la vida:

1.   Enseña a tu hijo que sus mejores amigos son papá y mamá.

2.   Busca seleccionar sus amigos. Que tengan bases  morales, correctas, cristianas, verdaderas, para que tu hijo sea influenciado positivamente.

3.   Procura crear una atmósfera positiva en el hogar, donde tus hijos se sientan más a gusto que en la calle, y aun cuando regresen de la escuela bajo las fuertes presiones, se sientan aceptados por ti.

4.   Que sientan que los amas. No vayan a estar mendigando unas migajas de amor cuando tú les debes dar un pan entero de amor cada día desde que se despiertan y aun al anochecer.

5.   Ten muy presentes los cambios hormonales y la presión grupal que analizamos para que puedas entender sus reacciones.

6.   Mantén activos a tus adolescentes, que no estén ociosos. Que estén estudiando algún idioma si tienes la posibilidad de hacerlo, o música, que escojan un buen deporte o arte que les guste. Acuérdate que hay mucha energía en nuestros jóvenes la cual pueden canalizar a lo malo si están ociosos.

7.   Prepárate y  compra  buenos  libros  que te ayuden a educar correctamente a tus hijos.

8.   Organiza tu día para que pases tiempo de calidad con tus hijos.

9.   Duerme bien y aprende a alimentarte con comidas nutritivas para que tengas energías para compartir muchas actividades con ellos.

10.     Lee las Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para salvar a tus hijos de esta ola de maldad que se ha soltado contra ellos y que no los va a perdonar.

11.     Y sobre todo, mantente en tus rodillas orando a Dios para que tus hijos puedan ser libres del terrible tiempo que les ha alcanzado de corrupción, dolor, vergüenza y confusión.

El ejemplo de José White

     Quiero darte un testimonio precioso que leí recientemente de un padre de familia que luchó fuertemente por ayudar a sus hijos en ese paso de la niñez a la adolescencia: José White, quien dice lo siguiente:

      “En los años de la adolescencia hay muchos cambios y es importante la comunicación con nuestros hijos.

      Yo descubrí lo importante de buscar sabiduría para poderlos guiar y dirigir, lo importante de estar sobre mis rodillas día y noche, rogando a Dios por esos años de adolescencia para que mis hijos tuvieran un corazón puro, y mis hijos se mantuvieran puros sexualmente, que pudieran pararse por sus principios morales ante la presión grupal.

      Oré aún para que Dios les diera esposas que tuvieran la misma manera de pensar… le pedí a Dios cuanto podía, tomando la preciosa promesa de Dios que cita Romanos 8:32,

      “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

      Yo le pedí a Dios todas las cosas que eran necesarias para la crianza de mis hijos. Le pedí a Dios sabiduría, fortaleza, amor, para ayudarlos en esta etapa importante de sus vidas, oré por ellos, oré por sus amigos, sus compañeros, incluso por sus entrenadores de equipos.

      Oré para que pudieran tener la capacidad de soportar la presión de su generación y pudieran tener amor hacia los demás; oré para que Dios los dirigiera y los guiara con Su sabiduría.

      Abrí mis oídos y los hice como de elefante, grandes, grandes para escucharlos. Aprendí  ser tardo para hablar y muy, muy atento para oír, para comprender sus luchas, sus problemas, sus necesidades.

      Mis hijas, dos de ellas, una hablaba muchísimo y no se frenaba, me daba todas sus maneras de pensar. Otra es más reservada, sin embargo yo podía comprender cómo pensaban y ayudarlas a pensar como Dios quiere.

      Empecé a ver que era importantísima toda oportunidad para hablar con ellos: en el desayuno, en la comida, en la cena, al llevarlas a la escuela, al salir de descanso, en el picnic.

      Aprendí a hablarles de corazón a corazón en esos años difíciles de la adolescencia. Me percaté que los medios de comunicación tratarían de decirles a mis hijos que el sexo es seguro, que el alcohol es bueno para su edad, la propaganda, los narcotraficantes, etc.

      Entonces decidí ser la persona más amada por ellos, de tal manera que ellos no amaran las drogas, el alcohol, el sexo promiscuo, sino que amaran más a su padre.

      De esta manera me gané el aprecio de mis hijos y podía así jugar con ellos, acudir a sus entrenamientos y además aprendí a abrir bien grandes mis ojos de tal manera que pudiera conocer los amigos de mis hijos. Siempre tenía muy presentes las sabias palabras de la Escritura en 1ª. Corintios 15:33,

      “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

      Las malas compañías de tus hijos corrompen el buen carácter que formaste en su niñez. Muchos años trabajaste como padre en la niñez de tus hijos para que pudieran aprender a obedecer. Cuida el tránsito a la adolescencia, para que nada se pierda.

      Cuanto más pronto comienzas a trabajar con tus hijos, el éxito será mayor.

      Me di cuenta que ellos observan cada actitud nuestra: si yo tomo cerveza, ellos dirán “¿por qué yo no puedo tomar cerveza?” Si yo fumo, ellos se dirán “¿por qué yo no puedo fumar?” Si yo conduzco el automóvil a alta velocidad en zonas prohibidas, ellos harán lo mismo, si yo no pago mis cuentas ellos robarán, si yo caigo en las drogas ellos también caerán. En otras palabras, aprendí que mis hijos me están observando 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año.

      También aprendí que debo tenerlos siempre bajo una ley de mandamientos, donde habrá consecuencias si no obedecen y habrá premios también si obedecen.

Aprendí que mis muchachos valúan o aprecian la medida en la cual yo paso tiempo con ellos, y gasto mi dinero para ellos, no en mis vicios, sino con ellos. No es lo que yo hable,  sino mi ejemplo lo que más puede convencerlos.

      Aprendí también que yo me debo a mis hijos y debo comprarles una casa confortable. Aprendí que debo de darles la comida adecuada, que debo darles oportunidades de educación, un buen hogar, un buen ejemplo de vida piadosa o devota de mi parte para que ellos la imiten.

      Aprendí también que debo enseñarlos en las Sagradas Escrituras tal como ellas lo indican, 2ª. Timoteo 3:15,

      “…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”.

     Qué hermoso testimonio y qué sencillo hombre. Hoy es un padre feliz, crió hijos campeones. Imitemos su ejemplo y les garantizo que hay esperanza para criar a nuestros hijos y formarlos como verdaderos campeones. 

Los temas que se contienen en este sitio tanto en audio como en texto, son propiedad exclusiva de Esperanza para la Familia A.C., y está estrictamente prohibido utilizarlos con ánimo de lucro.
Clasificado como: , ,

Comments are closed.