
La familia de hoy está siendo fuertemente golpeada por diversas crisis
que están dejando a sus integrantes sin vida, sin motivaciones,
sin amor, sin valores, sin esperanza, sin paz...

Cuántos jóvenes y adolescentes aborrecen a sus padres, no conocen lo que significa “obedecer”, no se sujetan a ninguna autoridad…
Infinidad de hombres –y también mujeres- son infieles a su cónyuge; por momentos de placer destruyen toda la vida y dignidad de sus hijos y esposas (os).
Hombres, mujeres y aun jóvenes, caminan por la vida con un gran vacío… no son amados, pero tampoco saben amar.
El odio y rencor en las familias llenan los corazones de ira y de pensamientos maliciosos. Nadie confía en nadie, cada quien busca herir a su manera.

La depresión invadió muchos hogares. Pérdidas valiosísimas de jóvenes que prefirieron matarse en lugar de vivir en casa. Mujeres hundidas en la depresión sin hallar una salida…
El alcoholismo traspasó cualquier frontera. Padres, hijos, jóvenes y adolescentes, se llenan de alcohol porque no hay nada más que les llene sus vidas vacías.
Las drogas destruyeron a nuestros jóvenes. Fiestas, diversión, placer, pasiones… Necesitan “fabricar” un estado de fantasía y aferrarse a vivir en él ya que no hay nada que los motive en la vida real.
El maltrao, la ira, los abusos sexuales, los pleitos, la gritería, las humillaciones, todo eso ha convertido el ambiente familiar en un ambiente infernal. ¡Qué lamentable realidad!
La escasez de dinero, las deudas, los ajustes económicos en casa, presionan las relaciones familiares y muchos padres de familia han sido atrapados en el afán y han descuidado lo más valioso, la formación y comunicación con sus hijos.

Embarazos no deseados, abortos, incestos, tocamientos impuros en el hogar, la pornografía, y práctica de relaciones sexuales ilícitas han exterminado lo que se conoce como “respeto” y “dignidad”.
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Hay principios inconmovibles que debes acoger en tu propia vida y aplicarlos en tu familia, antes que
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las cosas empeoren:
Ama intensamente, de corazón.
Escucha, comprende, sé sensible a las necesidades de tu familia.
Perdona, no guardes rencor. La amargura destruye, el amor edifica.
Aprecia lo que tienes, valora a tus hijos, a tu cónyuge.
Haz justicia, defiende, párate por la verdad. No consientas lo malo.
Esfuérzate, date por los tuyos, trabaja por ellos, sírvelos con esmero.
Dedícate a tu familia: tiempo, comunicación, recreación, formación.
La oración: Recurre a Dios, búscalo, vive sus principios, busca su voluntad.

La verdadera PAZ que necesitas está en Dios. El mundo entero le dio la espalda a Sus principios santos y sabios, y hoy vivimos en ruinas.
¿Te has ocupado de todo, excepto de buscar y hacer la voluntad de tu Creador?

“Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”.
Romanos 8:6 |
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