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La Depresión - Cómo salir de ese callejón oscuro

La depresión en México

Por: Dr. Sergio H. Canavati Ayub

En México, al menos el 40 % de la población económicamente activa está deprimida, asegura Irma Corlay, médico psiquiatra del Hospital de  Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS. Ante el acelerado mundo en el cual nos ha involucrado el desarrollo económico y el mercado sólo hay una respuesta: depresión. El aumento de las cifras en cuanto a la mejoría económica no agranda la sensación de bienestar o satisfacción de las personas; un sólo grito desesperado de angustia va a dar a las consultas médicas públicas y privadas y esto a causa de la depresión.

En algunas personas la depresión puede ser tan grave que domina sus vidas hasta el punto que les impide enfrentarse a la misma en su forma habitual y les lleva, en ocasiones, a considerar que no merece la pena vivir o que los demás estarían mejor sin ellos. Cuando ésta alcanza este grado constituye una enfermedad que necesita tratamiento profesional urgente. La depresión y el sufrimiento que acompaña a la misma es real, esto no significa que la persona esté loca; así como algo puede funcionar mal en algún órgano del cuerpo, puede funcionar mal en el órgano más importante de todos: el cerebro.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que obtienen ayuda para su depresión logran llevar adelante una vida feliz y satisfactoria, pueden disfrutar de la vida y sentirse mejor con respecto a sí mismos. Como se ha mencionado, los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto, inútil, desesperanzado y desamparado; esas maneras negativas de pensar y sentirse hacen que las personas quieran darse por vencidas.

No menospreciemos a una persona cuando siente tristeza profunda, angustia, cuando no sabe cómo sobreponerse, cuando sufre o cuando acude a la consulta médica. Algunos médicos somos insensibles o quizás el trabajo que nos sobrepasa decimos a la gente: “no se preocupe tanto por usted, preocúpese por otros, no se ajusten una persona autocompasiva, ya no se victimice tanto”, pero realmente estamos tratando con un paciente enfermo con un trastorno depresivo.

Es importante tomar en cuenta que la manera negativa de ver las cosas es un síntoma de la depresión, es una distorsión que por lo general no se basan en circunstancias reales; los pensamientos negativos desaparecen cuando el tratamiento comienza a hacer efecto.
 
El ser humano necesita motivos para luchar, necesita deseos ilusiones, objetivos o proyectos que den sentido a su vida; cuando una persona padece depresión, permanece en ella por apatía, desgano, desilusión y falta de sentido en su vida que la hace rutinaria y sin propósito. Si no nos sentimos motivados a hacer las cosas y nos abandonamos a no hacer nada o a estar inactivos mientras esperamos que lleguen la motivación y las ganas de hacer algo, la rutina y la inactividad se transforman en desesperación; en la medida que nos cansamos de esperar, la depresión se aferra.

El dolor del alma o depresión incapacita totalmente a la persona para buscar salidas, es importante tener la convicción de querer salir adelante y atreverse a buscar nuevos caminos. Muchas personas no le cuentan a su familia o a su médico acerca de lo que les está pasando, equivocadamente piensan que la depresión es un fracaso o una debilidad personal que deberían resolver solos; sin embargo, todo estado depresivo no puede ser manejado por uno mismo, pues los reproches de la persona contra ella misma, las culpas, los miedos y los sentimientos negativos son muchos y, a su vez, son producto de una historia personal.

Por ello es importante pedir ayuda profesional, no es suficiente un: “no te preocupes”. El tratamiento debe ser guiado por un profesional para descubrir las causas y dar el seguimiento adecuado a la enfermedad, quizás momentáneamente se sale del cuadro depresivo, se mitiga el dolor o se alivia, se encuentran caminos o respuestas, pero hay que pedir ayuda si se quiere salir de eso.

En otras palabras, la depresión se cura solamente con tratamiento. Son muy raros los casos en los que se ha podido salir adelante sin el tratamiento adecuado. No tomemos a la ligera la depresión, la ayuda profesional es importantísima porque nos permite ver lo que nos sucede desde otra perspectiva y descubrir por qué nos sentimos así, también nos ayuda a encontrar una salida. No se buscan culpas ni culpables, se ven las responsabilidades y lo que a cada uno le toca en la vida.

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