La formación del carácter en los niños - Parte II

La importancia del afecto en los hijos

Por: Profr. Roberto Durán

Hay tantas cosas que vienen a consecuencia de esas pasiones y también por la ausencia de ellas. Por ello debemos instruir a nuestros hijos desde pequeños a saber gobernar sus pasiones. A la vez de nutrirlos de abundantes sentimientos profundos en la etapa de  crianza.

¿Cómo es entonces que a un niño se le instruye en todo esto? ¿Cómo se forma a los hijos  para sometan sus sentimientos a su razón y voluntad?

Un estudio realizado después de la Segunda Guerra Mundial:

Se observó que en los orfanatos de Europa, por ejemplo Alemania, muchos bebés eran retraídos y entraban en diferentes depresiones y su coeficiente intelectual era mínimo.
 
En aquel entonces había muchos huérfanos con la necesidad de ser cuidados y criados en un orfanatorio, pero a falta de personal, los bebés no eran atendidos correctamente. Solamente se les suministraba el alimento pero muy pocas veces se jugaba y sonreía con el niño y vieron que estos retrasos mentales eran producto de la falta de afecto hacia esos bebés.

Comenzaron a experimentar dando todo el afecto, cariño, nutriendo diariamente al bebé de amor, supliendo la necesidad afectiva de esos niños. Fue sorprendente el cambio, esos niños fueron normales.

La conclusión fue:

“Todos los seres humanos, desde pequeños tienen la  necesidad de afecto y  se tiene que suplir desde que son bebés.”

Hoy en día muchos de los padres no saben realmente ser padres. No hay tiempo para sus hijos, los padres trabajan, y no se dan tiempo para estar con ellos.

Un niño que está siendo nutrido por el afecto de sus padres es un niño normal, se va a  reír, se va a desarrollar y se va a ver sano en todo el sentido de la palabra. Pero los niños con falta de afecto se verán adormecidos, como en un estado depresivo por la ausencia afectiva.

Muchos psicólogos afirman que la ausencia del afecto en los primeros años de vida son determinantes para formar el carácter de la persona y le va a durar para toda la vida. Si les damos todo el afecto y jugamos con ellos, ellos crecerán sanos.

El doctor Peter Sifneos, psiquiatra de Harvard en 1972 acuñó el término Alexitimia.

Alexitimia: significa la carencia de emociones.

 Son personas que son incapaces de expresar en palabras cuáles son sus sentimientos. ¿Por qué? Porque no se les dio el afecto desde pequeños para poder manifestar sus sentimientos en edad adulta.
La violencia también afecta  emocionalmente a los niños. Hay bebés que desde temprana edad el padre les grita, los azota y esto los lleva tener sentimientos de desagrado. Si el niño crece en un ambiente de violencia será afectado para  toda la vida.

En muchos matrimonios y  familias la violencia es terrible. El padre es neurótico, grita,  maldice y genera un ambiente de violencia en el hogar y temor.  La madre al vivir en esta violencia descarga  su ira contra sus hijos.

Si los niños crecen en un contexto donde las pasiones están gobernando sobre la razón, continuamente estarán expresando esa manifestación de lo que están viviendo y experimentando.

No se puede gobernar sobre las pasiones en nuestros hijos, si primero nosotros como padres no sabemos gobernarlas. El ser padre no es nada sencillo, pero aquel padre que en verdad ama a sus hijos se va a esforzar.

Muchos padres golpean a sus hijos por el coraje que traen, por la travesura que hicieron, pero no están razonando con ellos qué hicieron mal. Estos mismos padres están enseñando a sus hijos a reaccionar como ellos, con la misma pasión.

Dominio propio en los padres
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